Foto: Megamedia

Veinte años después de su primer juego como profesional (1997, Leones), Said Gutiérrez decidió marcharse. Se retira pese a tener contrato aún con los Sultanes de Monterrey, mientras otros pelean por un puesto.

“Me voy. Lo decidí y me retiro. Me dedicaré a mi familia y a un negocio propio de la construcción”, dijo Ricardo Said Gutiérrez Treviño, próximo a cumplir 38 años de edad. Conocido ampliamente en el mundo del béisbol, sin que le ofenda, como el “Poc Chuc”, estaba por abrir su temporada 18 como profesional (sin contar casi cinco años años en el sistema de sucursales de los Padres de San Diego).

No siente ningún remordimiento por su decisión. “Me siento muy contento por lo que he hecho y muy satisfecho por haberlo decidido. No ha sido fácil, debo decirlo, pero tenía que analizarlo bien. Mi familia merece que esté más tiempo, también necesito estar más relajado. Pero el béisbol ha sido mi vida, he vivido del béisbol, y pues no me desligaré siempre de algo que me ha dado de comer, que ha sido mi pasión”.

No le faltó nada por lograr, al menos eso dice. “Gané nueve campeonatos en distintas ligas, me entregué en cada partido que disputé. Aprendí muchas cosas de la vida siendo beisbolista y, en lo que he podido, he tratado de enseñar a quienes he podido”. Con los Leones vivió tal vez sus mejors momentos, coronados con la etapa en que las fieras llegaron al trono en la inolvidable campaña de 2006, justo cuando igual dejó de ser el cátcher de la larga melena para raparse mantenerse con cabellera corta como hasta ahora.

Y deja un legado. Evidentemente Said será recordado por muchas razones.

Un pelotero durable, pues se marcha de la pelota profesional con 1,097 partidos disputados, 905 imparables y 103 jonrones, arriba del promedio en un puesto demandante como el de receptor, pero igual en una posición de privilegio entre los que catalogan la función clave del pelotero fuera del terreno de juego. Aunque nativo en Monterrey (26 de marzo de 1980), vive en Mérida desde sus primeros años y desde sus inicios en la pelota (jugando en la Liga Yucatán) fue un jugador de imán, como lo demuestra el que en su etapa con los Leones fue uno de los más admirados y respetados por los aficionados. Ahora mismo, sigue siendo un estandarte del béisbol yucateco. “De eso me voy igual muy agradecido: de que la gente me mire, me reconozca y me salude. Y que yo pueda hacerlo siempre. La relación jugador-aficionado, siempre que sea con respeto, es fundamental para el pelotero”.

En el mismo gremio peloteril es considerado como un jugador líder y muchos piensan que, por sus conocimientos sobre el juego, sería mánager de equipos profesionales. No lo descarta, como tampoco descarta regresar algún día a una liga cualquiera para tomar turnos y sentirse bien”.

“No me voy del béisbol definitivamente. No podría dejar esto que ha sido mi vida”.— Gaspar Silveira

 

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