Un medallista y un árbitro de balonmano en los Centroamericanos, orgullos de La Inalámbrica
En la colonia Inalámbrica tienen muchas razones para celebrar a dos de los hijos pródigos. Son deportistas y ejemplos de superación para sus vecinos y también para los yucatecos en general.
La noche del jueves, vecinos de ese sector meridano se dieron cita en el Taller Kanasawa para reconocer el mérito de dos jóvenes que crecieron en la calle 88-A de esa colonia: Sergio Sánchez Haas y Omar Osalde García, quienes en la disciplina del balonmano, de reciente crecimiento en Yucatán, representaron a México en los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Barranquilla, Colombia.
Y no sólo representaron: lo hicieron con éxito.
Sergio formó parte del equipo que venció a República Dominicana para colgarse la medalla de bronce; Omar estuvo como juez, participando como árbitro internacional por México.
Y los vecinos honraron a sus nuevos héroes. Unas 30 personas, entre amigos cercanos y familiares, se reunieron en el taller de Omar Osalde Lizarraga, padre del silbante, para escuchar de viva voz la experiencia que pasaron estos dos jóvenes para llegar hasta Barranquilla y lo que fue estar ahí.
La idea de todo esto fue de César Gómez Rodríguez, vecino también de la Inalámbrica, quien ha seguido el paso de Sergio y Omar en el balonmano, y al saber de su estancia momentánea en la colonia, tras la dura competencia en Colombia, decidió convocar a la gente del rumbo para hacer un llamado a la conciencia de todos y decir con contundencia: “Aquí no todo es problemas, también hay talento deportivo y razones para sentirnos orgullosos. Las palabras del orador Gómez Rodríguez calaron hondo en los presentes en la sencilla, pero muy emotiva bienvenida a sus distinguidos deportistas.
Sus razones son más que poderosas: a últimas fechas, en la zona de la Inalámbrica han pasado problemas con el alumbrado público y por otras carencias en servicios, y se han suscitado ataques a jovencitas del rumbo. Por ello, consideró valioso este encuentro de vecinos con los jóvenes surgidos de su sector, convertidos hoy en el orgullo de la calle 88-A.
Al igual que César Gómez, los asistentes fueron testigos del crecimiento que Sergio y Omar han tenido en este deporte. Les vieron desde pequeños formar el equipo “Fundadores”, con amigos como Omar Osalde García y Alejandro Cab Dzul, quienes aún militan en este tradicional combinado.
En ambos casos, Sergio y Omar han tenido que dejar el hogar y a la familia para perseguir sus metas: Sergio estudia actualmente en el Instituto Tecnológico de Sonora, donde es becado por su habilidad para esta disciplina, y Omar ha recorrido varias partes del mundo en busca de la certificación Nivel 5 como árbitro internacional y poder pitar en Juegos Olímpicos (va en el nivel 3), su gran sueño.
Los dos reconocen que dentro del mismo ambiente han sufrido complicaciones para desarrollarse en su papel de manera óptima, sin embargo, la familia es el motivante principal para no renunciar a sus sueños y seguir andando pese a cualquier circunstancia que parezca obstaculizar su camino.
La maestra Míriam Canul Cob, presidenta de la Asociación Yucateca de Atletismo, asistió como invitada para fortalecer la convivencia con unas palabras, en las que reconoció que se sabe el esfuerzo que cada atleta realiza en una competencia de alto nivel, pero que esta se complementa con el esfuerzo que los familiares hacen para impulsar a cada deportista.
Y todos se sintieron más como en casa cuando, tras la emotiva ronda de palabras, felicitaciones y fotos, departieron con el agasajo preparado por las mismas familias: espaguetti y tortas, con refrescos, en el patio del Taller Kanasawa.
“Lo mejor es tener a la familia siempre con nosotros. Y el que te hagan una recepción así es para sentirse orgullosos”, dijo Sergio, cuya medalla de bronce es precisamente eso: orgullo, para él, para su familia y los vecinos de La Inalámbrica.— Colaboración especial de Ignacio Salvador Silveira Gómez
