Última faena de “El Teto”
Jesús Campos “El Teto”, quien en su mejor momento, a mediados de los años 90, llegó a colocarse en un sitio importante en la baraja novilleril mexicana, fue encontrado muerto en la mañana de este lunes. Él mismo decidió poner fin a su vida.
El deceso ocurrió en su domicilio de la capital yucateca, de acuerdo con reportes de amigos taurinos y el portal peninsulataurina.com. Tenía 44 años de edad, de los que casi todos estuvo involucrado en los toros. Su padre, del mismo nombre, también fue torero, y su hermano Josué, “Kiko”, sigue desempeñándose como tal en corridas de pueblo.
“Me despertaron con esa noticia. Y todavía no puedo creerlo”, dijo ayer el torero y sastre de toreros Buenaventura Chuc, quien torea como “José Ventura” papá, un hombre cercano al malogrado “Teto”.
A Ventura papá le notificaron que lo habían encontrado colgado de un brazo de hamaca. Un par de amigos con los que compartía casa, incrédulos también, le avisaron de la tragedia y dieron parte a las autoridades para las diligencias de rigor.
“¡Qué clase de noticia es esa!”, nos dijo igual el abogado Rafael Ramos Vázquez, colaborador del Diario, tras enterarse de la mala nueva. “Me parece increíble porque apenas el sábado en la noche estuvo trabajando en mi casa en la playa, como siempre. Me contó de sus problemas personales, de una operación que le habían realizado y por la que no iba a volver a torear. Pero no puedo creer que haya pasado eso. Se fue a las 8 de la noche, minutos más o menos, y creo que estaba tranquilo, se veía al menos tranquilo. Pero triste por esa situación que viviría. Y ahora nos enteramos de esto”.
“El Teto” fue conocido en los años 90. Toreó en novilladas en la Plaza Mérida y en una, en 1995, cortó una oreja a un ejemplar de Sinkeuel, ganadería yucateca que celebraba su centenario, festejo del que salió muy bien librado y con la ilusión reforzada de poder irse para arriba, pensando en su trascendencia en el ruedo.
Toreó algunas tardes en ruedos de otros lados del país, contratado por sus actuaciones valientes en el coso de Reforma. Manuel Martínez Ibargüengoitia, hijo del célebre Manolo Martínez, nos contó en esas fechas que iba a llevárselo apoderado porque había visto en él cualidades para sobresalir.
Valor, ante todo, y torería, eran los atributos que el entonces matador había notado en “El Teto”. Cubría los tres tercios, con mucho valor en las banderillas, y no se achicaba ante nada, lo cual demostró en la Plaza Mérida y otros ruedos.
Pero se apagó por diversas circunstancias. Y terminó toreando en los pueblos, acabándose de forma intermitente el ímpetu con que había comenzado su andar en esta difícil profesión.
Una lesión seria recientemente lo llevó a ser operado en un pie y, nos dice Ventura papá, “él sabía que no iba a quedar bien, que no volvería a caminar sin cojear. Y claro, tampoco torearía. Entonces, tal vez eso le hizo tomar esa decisión. Lo lamentamos. Cuesta trabajo entender este tipo de circunstancias”.
La noticia causó conmoción en la afición taurina en las redes sociales, pues era muy conocido. No se le conoció descendencia ni que haya tenido pareja.
Sus amigos esperaban anoche velarle en el domicilio donde fue encontrado, tras la última nefasta tarde de su vida.— Gaspar Silveira
