Consigue su sueño lejos
Cuando dio el salto al básquetbol de paga, había euforia en Mérida por la llegada de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional. Pero fue como un suspiro.
La LNBP, con los Mayas de Yucatán entonces, duró casi nada y Brandon Heredia Moguel no lo pensó dos veces: él quería seguir jugando profesional y decidió emigrar.
“Hablamos, no sé, 2007. Y ahora sigo jugando”, dice el movedor yucateco, quien el mes pasado se coronó campeón con los Zonkies de Tijuana en el Circuito de Baloncesto de la Costa del Pacífico (Cibacopa), una de las ligas más fuertes del país. Pero hay algo que, quiérase o no, le da nostalgia, e igual creemos que a los amantes del deporte ráfaga les crea lo mismo: después de él, no hay ningún otro yucateco jugando en ese nivel. “Me duele porque amo este deporte, pero no hay más jugadores atrás. Al menos no que los conozcamos”, destaca Brandon, quien ayer realizó una visita de cortesía al Diario para hablar de su carrera, desde sus inicios jugando esta disciplina en seguimiento al amor de su padre, Jorge Heredia Navarrete, y luego motivado por el deseo de llegar lejos.
Forzado por las circunstancias, eso de lejos, fue tan real como literal. Le ha dado la vuelta al país jugando en la LNBP, con León, Durango, entre otros; y en circuitos como el Cipacopa, donde ha estado con Navojoa, Empalme, y ahora en Tijuana. Igual fue parte de la Liga de Chihuahua, un torneo que ha estado pegando fuerte. “Me lo propuse y aquí estoy. Pero ya tengo 33 años y pues es lógico que pienses en irte. No sé, dos, tres años más. Si algo me gustaría es despedirme aquí, en casa, pero reitero, triste el que no haya profesionalismo en Mérida”, expresa Brandon, quien está analizando opciones que se le han llegado para la LNBP. “Estamos en eso”.
En su época de debut, en el furor de los Mayas, eran tres yucatecos en la LNBP, con Edwin “Pajarito” Sánchez y Rodrigo Pérez “El Caballo”. “Pero ahora solo yo juego”.
En una larga charla, que podrá el lector encontrar en nuestro portal wp.yucatan.com.mx, Brandon señala que la proliferación de extranjeros y que se permita a jugadores de doble nacionalidad (pochos), merma las oportunidades a los jugadores mexicanos. “Pero eso hace que uno tenga que prepararse más y con esfuerzo, se logran las cosas”. Y, claro, “mientras sueñes, vas a alcanzar tus metas”.
Una fue conocer a dos grandes de la NBA, como le ocurrió con Kobe Bryant, a quien vio despedirse en Denver, y también tuvo la fortuna de ver allá mismo a LeBron James. “Compré mi boleto para la zona del túnel de acceso de jugadores, y allí lo vi. En serio, tenía 30 años y cuando saludé a LeBron me ilusioné, me sentí como un niño. Fue algo grande. Un recuerdo”.
Y sí, evidentemente, eso lo tiene aún donde está en el profesionalismo. “Las metas son para eso. Y si hay que irse de casa, uno tiene que tomar la decisión de hacerlo. Quizá eso marcó la diferencia entre los que iban conmigo cuando éramos promesas. Yo sí me fui. Y aquí sigo”.— Gaspar Silveira Malaver
