Foto: Megamedia

Dolorosa eliminación

¡Murió el rey! Deberíamos decir ¡Viva el rey! para completar la frase.

Pero no. Quizá sea más sensato echarles el viva a los Guerreros de Oaxaca. Sin temerle a nada, batieron en una emotiva batalla de once actos a los Leones de Yucatán, 5-2.

Una derrota que quizá dolerá más que todas las anteriores porque puso fin a un reinado que duró apenas dos meses y medio. Jugaron los Leones al tú por tú. No cabe duda de eso. Pero debemos decir que cuando los escenarios abren su telón para los héroes, los Leones se quedaron mirando de reojo. Y los Guerreros estaban hambrientos de gloria.

Se fue a la loma Andrés Meza en la entrada once. Las ideas de quienes vemos béisbol siempre nos decían que eb un juego decisivo tiene que tirar hasta… sí, todos. Y Roberto Vizcarra guardó a sus joyas de la rotación para una final sureña que no habrá y que hará muy triste y amargo el receso invernal.

Batearon una basura. Literal: de 13-2 con hombres en posición de anotar y con 11 dejados en base, sin aplcarse en lo básico del béisbol.

Los Guerreros aprovecharon la más débil de las aperturas de César Valdez vestido de león y rasgaron el celofán en la segunda, en la que un error de Matt Clark en una jugada de toque de sacrificio fue clave. Pero le salió muy barato a Yucatán.

En la cuarta entrada, sencillo de Alex González impulso la segunda de los visitantes.

Yucatán puso corredores en prácticamente todos los actos, pero se cansaron de esperar el batazo oportuno.

Y no fue sino hasta la sexta en que dijeron presente en el marcador. Fue por la vía del cuadrangular, obra de Leo Horas, quien mandó la pelota casi pegado al poste.

Pero igual allí fracasaron los Leones. “Pepón” Juárez bateó doblete y allí se quedó: Jonathan Jones, emergente por Erick Aguilera, se ponchó; Humberto Sosa, quien bateó por Matt Clark, elevó a primera y, tras base, Sebastián Valle elevó de faul.

En la séptima empataron, pero los famosos fundamentos no se aplicaron. Con dos en base sin aut, Walter Ibarra tocó mal para entregar el primer aut. Y, peor aún, luego vino el hit de Heras que niveló la pizarra. Si hubiera tocado bien… El hubiera no existe. No se hizo y lo que pudo ser un racimo grande quedó en una carrera pues tras base intencional al “Pepón”, Jones se ponchó y Sosa elevó al receptor.

Así fue escribiéndose la historia de una noche que pintaba para muchas emociones y terminó con una pesadilla melenuda.

El rey ha muerto. Y Oaxaca, que jugó con motivación que no les vimos a los Leones, aunque se enojen por esta frase los melenudos.

No sabemos si cansados físicamente o cansados de una gloria que duró un suspiro, que fue tan efímera.

Así es el béisbol. Bendito deporte este que hoy apagó las luces de la casa en que el rey guardó su banderín. Oaxaca va ante los Diablos y ellos…

Nos vemos en primavera…— GASPAR SILVEIRA MALAVER

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán