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Misa de cenizas por el sensei José Fernández Moral

El recuerdo que dejó en sus alumnos y discípulos se hizo presente anoche. Era como si todos esperaran que el sensei José Fernández Moral apareciera en cualquier momento por alguno de los rincones de la iglesia de María Inmaculada, en el fraccionamiento Campestre.

Decenas de alumnos suyos, muchos hoy cintas negras y personas de empresa y sociedad, así como amigos y familiares, asistieron a la misa de cenizas en honor del maestro Fernández Moral, que ofició el padre Christian Uicab Tzab. Su hijo Bernardo Fernández Cárdenas y su hermana Elena viuda de Espinosa encabezaron el acto, que tuvo momentos de importante reflexión, como cuando el celebrante, en su homilía, mencionó que “el último combate lo ganó con la vida eterna”.

No era un fiel partidario de combatir, aunque hay quienes lo catalogaron siempre como uno de los más importantes karatecas de combate en México. Más bien, el sensei Fernández era un pacifista, un maestro que valoraba por sobre todas las cosas el respeto entre los artemarcialistas y el fomento de los valores humanos, por encima de los logros deportivos. “Puso su mayor empeño siempre por llevar adelante al ser humano, en dar palabras para exhortar a la mejoría del ser humano, del amigo”, destacó Alberto Hagar González, uno de los más antiguos discípulos del maestro Fernández, cinta negra séptimo dan, fallecido la noche del miércoles.

En la ceremonia de exequias, ante su hijo y su hermana, el padre Uicab oró por el maestro Fernández al bendecir la urna con las cenizas. Al finalizar, se ofreció el pésame a los familiares y a sus discípulos karatecas, a quienes deja sin su guía.— Gaspar Silveira Malaver

Ronda de opiniones

Discípulos del profesor José Fernández Moral hablan del legado que dejó el sensei en el karate yucateco, que ayer también recibió condolencias de otras partes del país.

Pedro Torre López

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CINTA NEGRA SEXTO DAN

El maestro Fernández, como pionero del karate en el Sureste de México, tuvo miles de alumnos… muchos de los que seguimos entrenando nos preguntamos: ¿cómo seríamos si no hubiéramos conocido al maestro? Estoy convencido que somos mejores gracias a la disciplina, a los sacrificios por intentar superarnos, a aceptar con humildad nuestras limitaciones, a tratar con cortesía a todos, incluyendo a nuestros oponentes; a evitar la violencia en cualquiera de sus formas. En la brillante y pacífica mirada de sus últimos días solo encontré agradecimiento y un gran amor, como si dijera a todos sus familiares, amigos, alumnos: “gracias por haberme querido y acompañado, sigan adelante, todo va a estar bien…”

 

Sandra Nikolai Gutiérrez Martínez

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CINTA NEGRA SEGUNDO DAN

Comencé en el karate como en 1976. Entré para aprender a defenderme, por si alguien intentaba asaltarme supiera cómo reaccionar. Pero con sus enseñanzas, con su modo de dar las clases, me fui enamorando del karate. Me alejé muchos años y, cuando mis hijos crecieron, me pedía que regresara. Siempre me motivaba, me decía: “Regresa… Tú puedes”. Y un día me animé a regresar y tuve la oportunidad de aprender el karate desde otra óptica. Él fue una institución del karate y yo creo que ni él pensó la repercusión que iba a tener su enseñanza. Casi todos los cintas negras del karate local son como sus hijos, él los formó. Para mí fue un ejemplo de disciplina, de formación, y un amigo personal. Un sensei en todo el sentido de la palabra.

 

Fernando Quijano Pereira

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CINTA NEGRA SEXTO DAN

Independientemente de su parte humana, que influyó de una manera profunda en mi desarrollo como persona, más que enseñarme los secretos más profundos de lo que es y cómo hacer karate, logró transmitirme la verdadera esencia del Dojo Kun, siendo ésta la que rige permanentemente mi forma de ser y mi estilo de vida.

 

 

 

 

 

Marissa Granada Romero

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CINTA NEGRA CUARTO DAN

Comencé con él en 1986, como parte de ese proceso en que todos los jóvenes buscan una actividad que les llene, que les motive, que les inspire. Y me identifiqué con la filosofía del karate y de los principios que lo rigen. Lo que más me identificó del maestro Fernández fue lo valioso que es el ser humano. Me hice cinta verde y siempre tuve la mejor guía, la mejor instrucción, con la mejor disposición del sensei para ir puliendo este aprendizaje. Dejé un tiempo el arte marcial y lo retomé en 2002, y hasta su retiro me acompañó a alcanzar la cinta negra y lograr el cuarto dan. Siempre nos recordaba que cada día había que llegar con las manos vacías para ser capaces de tomar nuevos aprendizajes.

 

Alberto Cámara Patrón

CINTA NEGRA QUINTO DAN

El sensei Fernández Moral fue un karateka del más alto nivel. Combinaba notables cualidades físico-atléticas con un profundo conocimiento técnico del karate, que adquirió entrenando bajo la dirección de los grandes maestros del karate del siglo XX, como los senseis Kase, Nakayama, Nishiyama, Kanazawa y, más recientemente, Teruyuki Okazaki. Transmitió sus conocimientos con plena generosidad, con profunda dedicación a sus alumnos y con un sentido de la responsabilidad y el orden que marcaron la disciplina y el carácter de su dojo. Ha dejado una profunda huella en las artes marciales del sureste mexicano y estableció un nivel de calidad que ha marcado a todas las disciplinas afines.

 

 

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