“Sana costumbre” usar en el pitcheo sustancias ilegales
A lo largo de la historia, lanzadores famosos y otros con paso efímero han tratado de sacar provecho con ciertas “ayudas”.
Whitey Ford, miembro del Salón de la Fama, se caracterizó por tener todo un “arsenal” en el dogout los días que le tocaba lanzar. Una mezcla de trementina, aceite para bebé y resina era su mejor compañero, de acuerdo con un trabajo publicado por “Excelsior” en 2014.
Otro pítcher inmortal, Gaylord Perry, también fue sospechoso de poner algo en la visera de la gorra.
Un caso bochornoso se presentó el 2 de agosto de 1987 cuando el nudillero Joe Niekro, entonces pítcher de los Gemelos de Minneosta, fue sometido a una minuciosa revisión por los umpires que le obligaron a vaciar los bolsillos traseros y en ese momento dejó caer una lima para uñas. Eso le costó una suspensión de diez partidos, pero quizá más el escarnio por tramposo.
Otros trucos de los magos del diamante han consistido en poner una tachuela en la manopla para cortar la pelota. Algunos raspan la esférica con los arreos de cátcher o el cinturón. Incluso Nolan Ryan aceptó que en muchas ocasiones sacó ventaja al colocarse más adelante en la placa de pitcheo. Ryan ponchó a más de 5 mil, lanzó 7 juegos sin hit.
El relevista de los Dodgers de Los Ángeles, Jay Howell, fue suspendido dos juegos en la Serie de Campeonato de 1988 luego de que le descubrieron resina de pino en su manopla.
En la postemporada de 2006 Kenny Rogers, lanzador de los Tigres de Detroit, lució dominante al no permitir carrera en tres juegos. Ya en la Serie Mundial, el manager de los Cardenales de San Luis, Tony LaRussa, solicitó a los ampayers que inspeccionaran al pitcher por una mancha en su mano y aunque lo mandaron a lavarla, no lo expulsaron.
Michael Pineda, señalado el pasado jueves luego de un trabajo espectacular ante Medias Rojas, justificó que era tierra lo que traía en su mano para contrarrestar el sudor.
