El equipo yucateco muestra mejoras y se impone a los Potros con solitario tanto de Luis Sánchez
¡Qué distinto es todo cuando salen las cosas!
No recuerdo cuándo fue la última noche en que los Venados FC Yucatán fueron despedidos como anoche. Vencer 1-0 a los Potros UAEM no fue solo eso, una victoria, tres puntos y oxígeno en la tabla.
Fue mucho más que eso porque los ciervos se vieron distintos a muchísimas jornadas anteriores. A esas noches en que había mucha reflexión para salir de baches, de navegar solitarios en océanos de imprecisiones y, literal, de no saber a qué jugar.
Una golondrina no hace el verano. Pero tras dos empates y una victoria de visitante era necesario ganar en casa y los dirigidos por Sergio Orduña lo hicieron anoche.
Sin triunfalismo, pero con realidades. A media semana el técnico de los ciervos nos dijo que “poco a poco iban a salir las cosas”. Anoche lo reiteró. Y también fue enfático en que así como se vieron ayer deben verse en todos los partidos.
Quizá una de las mayores ganancias que pueda sacar un equipo cuando va saliendo de una racha como la que tenían los Venados es el aspecto mental. Y podríamos ponerle palomita a ese rubro.
En lo futbolístico jugaron y les salieron las cosas. Tuvieron incluso algunas prefabricadas, echando en mano dos o tres toques bien orquestados.
Una y otra vez hacíamos la reflexión sobre cuánto tenía que los Venados no se veían así. Pero faltaba el gol.
Había que destapar el pozo y los Potros, defensivos, estaban siendo pese a todo un dolor de cabeza. Lo tenían todo bien cubierto.
En la primera parte, luego de una gran jugada que Alan Murialdo no pudo rubricar, hubo un córner. Centro al área y remate de volea de Luis Sánchez. Fue un golazo, pero la asistente Mayte Chávez vio posición adelantada y lo anuló.
En la segunda mitad fueron más incisivos que ofensivos los de Orduña. Y tanto va el agua al cántaro hasta que lo rompe.
Los Potros perdieron un balón en la media cancha y luego cometieron una falta a unos metros del área. Luis Sánchez se prodigó con un disparo sobre la barrera. Los Venados por fin tenían ventaja. Y ahora a defenderla.
Justo decir que si algo tuvieron los astados y lo reconocieron los dos estrategas fue la línea defensiva. Estuvieron infranqueables con la base de cinco casi todo el encuentro salvo en unos momentos en que cayeron en desatenciones, pero recuperaron la vertical, algo tan necesario en esos instantes. ¿Trabajo mental? Desde luego.
Recuperaron el orden abajo y volvieron a irse al frente cerrando bien hasta el final.
¿Qué sigue ahora?
Orduña dice que el paso próximo es irse a Hermosillo a plantearse de igual a igual a los Cimarrones, que son los líderes del Clausura. Evidentemente que no van a toparse con un rival del mismo calibre, y no es que los Potros sean un flan. La jugada ahora es ser un buen gallo para ir a cantarle a cualquier enemigo.
“Tenemos que ser iguales en todos lados. Y todos los partidos que vienen serán como una final”, dijo el técnico.
Lo mismo dijeron Marioni y “Tiburón” Sánchez y no les funcionó. Hubiesen dado con seguridad cualquier cosa para irse del “Iturralde” como se fueron anoche los Venados.
Repetimos: ni triunfalismo ni nada parecido. Pero jugaron bien y tenía mucho que no había esa sensación, esa que hace una noche distinta.— Gaspar Silveira
