Yucatán vive algo especial cuando juegan sus Leones
En misa, en el mercado, en los campos de fútbol… Los Leones eran el tema del día en boca de todos los yucatecos. Son los melenudos, desde su nacimiento en 1954, el buque insignia de los deportes profesionales de Yucatán, así que era preámbulo de lo que se viviría por la tarde en el Parque Kukulcán.
Un lleno impresionante de 14,917 aficionados (según el aforo oficial) vio la despedida de la temporada 2019 de la Liga Mexicana. Quizá haya sido un ambiente festivo que por momentos superaba los de las coronaciones de 2018 y tal vez de 2006. A ratos, insistimos, porque el drama que sostuvieron las fieras ante los Acereros de Monclova fue de verdad de muy encendidos episodios.
Antes del playball charlamos con varios de los protagonistas. Yoanner Negrín, por ejemplo, afirma que “lo que se vive es un ambiente increíble”. No fue mentira lo que les dijo el gobernador Mauricio Vila Dosal el jueves pasado: “La gente está loca por ustedes”.
Lo que viven con sus Leones, con el béisbol, es algo muy propio de los yucatecos, como una religión que, siendo sensatos, no se compara con lo que pasa con ninguno de los otros deportes que se practican en Yucatán.
Llegamos al estadio a las 5 para la cobertura del Juego 5. Ríos de gente por todos los puntos de convergencia. Mujeres y niños son parte fundamental de un deporte-espectáculo que fue abriéndose poco a poco hasta dejar de ser casi exclusivo de los varones como cuando nacieron los melenudos seis décadas atrás. Fue una enorme fiesta la vivida ayer en el Kukulcán. La última noche de la temporada se vivió en serio.
Ayer hablamos de que era una pasarela de la clase política. Pues para el choque del domingo era pasarela de todos los yucatecos. Nadie quería perderse la despedida de los Leones, que ahora se van a Monclova a dirimir la corona de la Liga Mexicana.
Los boletos eran oro puro. Tener uno era un verdadero privilegio. A 300 los de 80 en general, 600 los de butaca alta. Y los aficionados, o los no aficionados que querían sentir la vida dentro de un parque de pelota que llenó al máximo.
Cuando Charles fildeó un rodado que abrió una doble matanza salvadora en el primer acto, el Kukulcán explotó por primera vez, en señal de tranquilidad más que nada. Y cuando el mismo Charles conectó sencillo remolcador en el cierre, fue otra sensación.
Así crecía y crecía la emoción. Cuando César Valdez ponchó a Chris Carter en la sexta fue un momento verdaderamente impresionante, igual que cuando el mismo as dominicano sacó la octava entrada.
Valdez salió corriendo a lanzar la novena. Nunca lo había hecho en la temporada y esta vez sí.
Y la locura fue total cuando volvió a ponchar a Carter para el aut 27.
La mejor noche fue la de la despedida de una temporada muy especial. Una locura el Kukulcán con sus Leones. Sí, los Leones de Yucatán. Porque son los Leones de los yucatecos.— Gaspar Silveira
