El diestro español está “muy grave” tras el percance
El diestro español Gonzalo Caballero sufrió una tremenda cornada al entrar a matar al segundo toro de la corrida que se celebró ayer en la plaza de Las Ventas de Madrid.
El joven resultó herido a la altura de la ingle izquierda cuando, en el momento del embroque, no se salió de la suerte. Aunque enterró el acero en lo alto del morrillo, el animal lo prendió y lo encunó entre los pitones en lo que fueron unos momentos de tremenda angustia.
Rápidamente se vio que Caballero iba herido de consideración. Se notó en la hemorragia que empezó a brotarle de la pierna, en la forma en la que él mismo se taponaba la herida y en la rapidez con la que lo llevaron a la enfermería para ser operado de emergencia.
El toro dobló prácticamente sin puntilla, y los tendidos, que habían vibrado con el valor temerario de Caballero, le pidieron una oreja, que el palco acabó concediendo. La recogió su cuadrilla, que se la llevó al matador a la enfermería.
Debido a este inoportuno percance, el festejo de ayer en Las Ventas con motivo del Día de la Hispanidad quedó en un mano a mano entre Eugenio de Mora y el venezolano Jesús Enrique Colombo, con toros de la ganadería de Valdefresno.
Colombo corta oreja
De Colombo hay que reconocer que tiene unas facultades envidiables y una frescura también notable. Pero a su toreo le falta reposo a raudales, más sosiego y menos alharacas.
Quedó demostrado en su encastado primero, al que banderilleó de forma espectacular, pero casi siempre a toro pasado, y al que no atemperó después en una faena de muleta a doble velocidad, de esas de muchos pases y poco poso, y en la que verdadero ritmo lo puso el “valdefresno”. La estocada, eso sí, fue de manual, lo único que quizás pueda argumentar la orejita que acabó paseando.
En comparación con los dos compañeros, Eugenio de Mora pasó de puntillas. Tampoco tuvo lote propicio, pues su primero se rajó antes del primero muletazo, el cuarto no tuvo nada de clase, y el que mató por Caballero en sexto lugar no dijo absolutamente nada.— EFE
