Balotelli rompe en llanto después de ser ofendido
La patada más importante que dio Mario Balotelli ayer no fue en el disparo combado desde fuera del área, que se anidó en el ángulo superior del arco.
En vez de ello, llamó la atención la pelota que el delantero del Brescia pateó minutos antes hacia el graderío, para expresar su frustración por los cánticos racistas que le dirigieron los hinchas del Hellas Verona.
Luego, Balotelli trató de abandonar la cancha, en el incidente más llamativo a la fecha relacionado con los constantes episodios de racismo que han manchado la temporada actual en la Serie A italiana.
“Gracias a todos los colegas, dentro y fuera de la cancha, por la solidaridad expresada hacia mí, y por todos los mensajes recibidos de ustedes, los aficionados”, escribió más tarde Balotelli en Instagram.
El texto iba acompañado por un video del partido.
“Les agradezco de todo corazón. Han mostrado que ustedes son los verdaderos hombres, no aquellos que niegan las evidencias”.
Balotelli fue incluso más directo en una historia de Instagram, sobre un vídeo de lo ocurrido en el graderío. Se escucha claramente que varios espectadores emiten ruidos semejantes a los de un simio cuando el delantero de raza negra patea el balón hacia la tribuna.
“A la ‘gente’ de este lado que hace los ruidos de mono: ¡Qué vergüenza, qué vergüenza! Vergüenza frente a sus hijos, esposas, padres, parientes, amigos y conocidos… vergüenza”.
Problema a erradicar
Fue la segunda vez en este fin de semana que un encuentro de la Serie A ha sido interrumpido por cánticos ofensivos. El sábado, seguidores de la Roma emitieron expresiones discriminatorias contra Nápoles.
También ha habido coros racistas contra Romelu Lukaku, Dalbert Henrique, Miralem Pjanic, Ronaldo Vieira y Kalidou Koulibaly durante esta temporada en la Serie A. Surgió también un caso de cánticos racistas por parte de aficionados del Verona contra Franck Kessie, volante del Milan, en septiembre.
Visiblemente molesto mientras peleaba por un balón cerca del banderín de corner en el extremo del estadio donde se habían escuchado los ruidos semejantes a los de un mono, Balotelli consideró que su paciencia había llegado al límite. Interrumpió la jugada, recogió el balón con las manos y, de un puntapié, lo envió al graderío.
Jugadores de los dos equipos abrazaron a Balotelli y lo convencieron de seguir en el encuentro. El árbitro ordenó que se hiciera una advertencia mediante los altavoces del estadio.
El técnico del Verona, Ivan Juric, negó haber escuchado las expresiones racistas.
“No hubo absolutamente nada”, afirmó Juric. “Hubo muchos silbidos cada vez que él tenía el balón pero nada racista. No escuché un solo (insulto)”.
Eugeno Corini, técnico del Brescia, dijo que tampoco había escuchado los cánticos, pero aclaró: “Si el árbitro decidió suspender el partido y pedir que se hiciera un anuncio, debió haber ocurrido algo. Sinceramente, yo estaba lejos”.— AP
