Ronnie Coleman

Ronnie Coleman, fisicoculturista de otro planeta

Es verdad que el fisicoculturismo tiene un antes y un después de Arnold Schwarzenegger. En los años 70 el también actor puso los cimientos de lo que hoy se ha convertido en uno de los deportes con más morbo, pero años más tarde apareció un hombre cuya forma de entrenar impactó al mundo del músculo: Ronnie Coleman.

Su pasión por las pesas lo llevó la cúspide, pero esa misma pasión le provocó decenas de lesiones.

“Si tuviera mi último entreno y no pudiera entrenar más porque Dios me llama a su lado, diría que mi vida estuvo completa, porque la terminé haciendo lo que más amo hacer: entrenar”, una de las frases que Coleman hizo famosas y que hoy brindan inspiración en afiches colgados en gimnasios de todo el mundo.

El inicio de una leyenda

Ronald Dean Coleman nació en Luisiana, Estados Unidos, el 13 de mayo de 1964. En la high school comenzó a levantar pesas como parte de sus entrenamientos de fútbol americano .

Su talento en el emparrillado le valió una beca para estudiar en la Universidad Grambling State, donde estudio contabilidad y pudo graduarse en 1989.

Sin embargo, la vida no le sonrió al terminar su carrera y se mantuvo varios años como repartidor de pizzas, hasta que un día se convirtió en policía en la ciudad de Arlington. Para entonces, Ronnie ya mostraba una genética envidiable y fue invitado a entrenar al legendario Metroflex, un gimnasio pequeño y sin lujos, en el cual Coleman entrenó el resto de su vida. El dueño le propuso entrenar gratis si en cuatro meses competía en el Míster Texas. Era 1990. Subió a la tarima y ganó el título absoluto. Un año más tarde, con una mejor preparación, el estadounidense ganó el Campeonato Mundial Amateur, triunfo que le otorgó su carnet profesional.

Debutó en el Chicago Pro en 1992.Obtuvo el décimo primer lugar. Ese mismo año Coleman cumplió el sueño de todo fisicoculturista, pues debutó en el Míster Olympia. Quedó en el lugar 16, pesando 98 kilos.

Al año siguiente, Coleman participó en cuatro campeonatos, pero no pudo volver al Olympia, justa a la que regresó en 1994. Ese año ocupó el puesto 15.

Fue hasta 1995 cuando el famoso policía pudo ganar una competencia profesional: el Canadá Pro, evento que ganó también en 1996 y fue sexto en el Olympia. Un año más tarde ganó el Gran Prix de Rusia y debutó con un cuarto lugar en el Arnold Classic. Su nombre empezaba a sonar por todo el mundo mientras ganaba experiencia de cara a la gran justa. Sin embargo, ese año no le fue bien en el Olympia, pues fue noveno. Era la época de los Flex Wheeler, Paul Dillett, Kevin Levrone y Dorian Yates, quien había ganado el evento durante seis años seguidos.

Camino a la cima

En 1998 Ronnie fue apoyado por el preparador Chad Nichols. El trabajo rindió frutos. Se presentó en el Olympia con 113 kilos para dar la campanada ganando el cetro y dar inicio a su largo reinado a su 34 años.

El de 1999 era un Míster Olympia diferente, pues por primera vez se realizó en Las Vegas. Ahí, Coleman refrendó su título. Llegó a la final con Wheeler, quien al ser nombrado subcampeón protestó dándole la espalda a los jueces y al público.

En el año 2000 Ronnie presentó un cuerpo más espectacular. Pesaba 118 kilos. El título fue nuevamente para él.

En 2001 Ronnie ganó su primer Arnold Classic. Los expertos de la época dicen que fue la mejor etapa de Coleman, pues pesaba casi 120 kilos y en sus competencias presentaba una cintura estrecha.

Gran rivalidad

En 2001 apareció Jay Cutler, el competidor que más le hizo batallar a Coleman. Ambos presentaron musculaturas similares, pero pesó más la seguridad y el carisma de Coleman, quien logró su cuarta corona seguida.

La rivalidad no pudo mantenerse en 2002, pues Cutler decidió no participar en la competencia de ese año. Ahí apareció Kevin Levrone, un atleta que no presentaba el tonelaje de Coleman, pero que mostraba gran simetría en los músculos, sin embargo los jueces siguieron impresionados por el tamaño de Ronnie, quien terminó por sumar su quinto cetro.

El 2003 marcó el retorno de Jay Cutler. Mostró una musculatura mejor trabajada, sin embargo Ronnie se presentó como nunca: pesaba más de 130 kilos, algo jamás antes visto en una competencia de fisicoculturismo. De nuevo se impuso a Cutler en la gran final. Ya eran seis títulos para Coleman y había empatado a Dorian Yates.

Con 40 años de edad, Coleman estaba listo para agrandar su leyenda. Llegó nuevamente como favorito al Olympia. Posó con casi 135 kilos de peso. Había llevado el culturismo a otro nivel. No hubo discusión. Obtuvo su séptimo título, de nuevo ante Cutler.

Al año siguiente Coleman llegó al Míster Olympia con el mítico traje de rey. Corona y capa eran parte del show que de nueva cuenta fue superior al de Cutler, quien había hecho la mejor preparación de su carrera.

Coleman llegó a ocho títulos consecutivos y empató a Lee Haney, el máximo ganador hasta entonces.

En septiembre de 2006 Coleman ya tenía 42 años. Llegó al Olympia con una gran preparación, sin embargo su cuerpo ya empezaba a mostrar cansancio y por fin Jay Cutler pudo arrebatarle el trono. Era el fin de la era de Coleman, quien al año siguiente compitió y quedó en el cuarto lugar. Había llegado la hora del retiro para el hombre más musculoso de la historia.

Entre quirófanos

Luego del retiro comenzó el calvario de Coleman, pues sus duras jornadas de entrenamiento le provocaron lesiones que lo mandaron al quirófano en varias ocasiones: laminectomía de discos L4-L5 (diciembre de 2007), descompresión de discos L3-L4 (julio de 2011), fusión de cuello C4-C5-C6 (diciembre de 2011), reemplazo de cadera izquierda (julio de 2014), reemplazo de cadera derecha (agosto de 2014) y fusión de discos L3-L4 (julio de 2015). En 2016 y 2017 su espalda sufrió un par de operaciones más. Actualmente se rehabilita y camina con dificultad, como lo muestra en el documental “The King”.

Las secuelas no lo arrepienten del camino transitado. Cuando le preguntan si haría lo mismo si pudiera volver al pasado, responde enfáticamente: “Sin duda valió la pena. Pero habría hecho cosas diferentes. Volvería atrás y entrenaría aún más duro y me aseguraría de hacer las cuatro repeticiones de sentadillas con los 360 kilos”.— Gonzalo Enrique Sandoval García

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