14 Marzo 2010 Deportes y Sociales Seminario en el Dojo Fernandez Moral,Jose Fernandez Moral,Teruyuki Okazaki Carlos De La Cruz

El legado que deja el máster Teruyuki Okazaki es enorme e invaluable. Su huella en el karate en Yucatán, además, es imborrable.

Mentor, fundador y dirigente emérito de la Federación Internacional de Karate Shotokan (ISKF), el legendario hombre de las artes marciales falleció a los 89 años en Filadelfia, Pensilvania. El coronavirus complicó sus padecimientos y terminaron con su vida.

Las muestras de condolencia llegaron de todas partes del mundo. Y de Yucatán no se hicieron esperar.

Fue, en gran parte, uno de los hombres clave en el desarrollo del karate shotokan en el Estado.

Desde 1981, cuando conoció a Pedro Torre López en un examen en Nueva York, hasta sus últimos días, Yucatán estuvo presente en el firmamento del shotokan. Año con año, de forma ininterrumpida desde 2000, un miembro de la ISKF acude a la cita del Seminario Internacional de Karate Shotokan en el Dojo Central del Sureste en Montecristo. Pero sus visitas al Estado datan de 1986, cuando se impartió un seminario en el Club Campestre.

“Es una sensible pérdida para las artes marciales en el mundo”, destacó Torre López, quien aprobó sus exámenes ante la figura del ahora fallecido dirigente. “Le conocí cuando era estudiante universitario en Nueva York en 1981. Y desde entonces trabamos una amistad que, ahora con su sobrino Hiroyoshi, mantenemos desde el karate yucateco con la ISKF”, comentó.

Torre López es cinta negra sexto dan y tiene a su cargo el Dojo Central del Sureste. De hecho, señala que él fue el enlace entre Okazaki y el también desaparecido José Fernández Moral, quien fue hasta hace poco el principal mentor de esa milenaria disciplina en Mérida.

“Un verdadero líder, eso fue”, expresa Torre López.

Durante años, fue el sinodal del Seminario Internacional en Mérida. Cada marzo, hasta 2015, acudió a las jornadas del Dojo, impartiendo clases magistrales y aplicando exámenes de grado. Cientos de cintas negras presentaron ante sus ojos, que escrupulosamente miraban y, con rigor de un jerarca, admitía a quienes aprobaban, y a quienes no, los invitaba a seguir trabajando.

Su sobrino Hiroyoshi Okazaki es el jefe hoy en día de la ISKF. Una de las bases fundamentales del shotokan provino de los pensamientos del máster Okazaki, que buscaba mejorar y hacer crecer los valores humanos por encima de la fuerza, la competencia y el combate.

“Nos enseñó ese precepto: el crecimiento humano, el trabajo de la mente. Eso ha sido vital”, señala el sensei Fernando Quijano Pereira, cinta negra sexto dan.

Por todas las décadas que Teruyuki Okazaki dio su vida por las artes marciales, es que el legado resulta enorme. Una de sus enseñanzas la dejó perpetuada en el compendio “Libro de texto sobre el karate moderno”, guía infaltable en esta disciplina.

“Era un hombre muy sabio, humilde y con un gran sentido del humor”, nos dijo anoche el sensei Salvador Farías Gallegos, lamentando la noticia.

Con el Diario, el destacado máster tuvo deferencias. Cada viernes previo al inicio de los seminarios atendía a los periodistas de esta casa editorial. En una de sus últimas visitas, la plática no fue sino hasta después de su primera clase, y nos dijo: “No me podía ir hoy sin platicar con ustedes. No faltan nunca”, arrancando sonrisas de los maestros Fernández Moral y Torre López.

Alumno directo de Gichin Funakoshi, fundador del estilo shotokan, Okazaki fue una persona respetada dentro y fuera de los dojos.

“Aprendimos mucho de él. Fue un ejemplo para todos nosotros”, agrega el sensei Manuel Carrillo Sáenz.

En medio del dolor que causa su partida, su valor humano le será recordado siempre, dentro del legado construido décadas atrás en su natal Fukuoka, cuando comenzó la práctica de las artes marciales. Al final de una vida prolífica, como cinta negra décimo dan, la huella es imborrable y en el Dojo Central se le extrañará.

¡”Oss, máster”!— GASPAR SILVEIRA MALAVER

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán