Pelotazos, caras frías y mucho más, a escena
Una carrera entre los potros del establo y los salvajes.
Así se podría definir la serie divisional de la Liga Americana que disputarán los Rayas de Tampa Bay frente a los Yanquis de Nueva York a partir del lunes en la sede neutral de San Diego.
Los peloteros de Tampa Bay suelen vestir camisetas que muestran la imagen de cuatro caballos detrás de una cerca. Con ello, hacen referencia a una declaración que hizo su mánager Kevin Cash, indignado por una recta de 101 millas que Aroldis Chapman lanzó cerca de la cabeza de Mike Brosseau durante el juego del 1 de septiembre pasado.
“Tengo un maldito establo lleno de tipos que pueden lanzar a 98 millas por hora”, espetó Cash a manera de advertencia.
En cambio, Nueva York ofreció en venta el año pasado, a 29.99 dólares, una camiseta que rezaba: “Salvajes en la Caja”. Hacía alusión al comentario del mánager Aaron Boone, en medio de una discusión contra el umpire Brennan Miller durante una doble cartelera realizada el 18 de julio de 2019 ante las propias Rayas.
“Hay una parte de espectáculo en todo esto. Al final, el resultado de las series como ésta es el que habla, nada más”, dijo ayer el toletero yanqui Giancarlo Stanton.
Tampa Bay barrió en dos juegos a Toronto en la ronda de comodines, para ganar su primera serie de playoffs desde 2008. Los Yanquis se llevaron también dos duelos seguidos en Cleveland, incluida la memorable victoria del miércoles, 10-9, en un juego que duró la friolera de cuatro horas y 50 minutos, el encuentro más largo de nueve entradas en la historia de las Grandes Ligas.
Las Rayas esgrimieron un argumento ante los Yanquis en la temporada regular. Nueva York comenzó con marca de 9-3 en general, perdió tres de cuatro enfrentamientos en el Tropicana Field, ganó seis compromisos consecutivos y luego fue barrido en tres por las Rayas en el Bronx, al comienzo de una seguidilla de siete tropiezos. Tampa ganó dos de tres juegos durante su segundo viaje a Nueva York. Terminó con un récord de 8-2 ante los Yanquis, para vencerlos en su serie particular por primera vez desde 2014.
El coach de bateo Marcus Thames fue expulsado por el umpire del plato Vic Carapazza durante el segundo encuentro de una doble cartelera en Tampa Bay, el 8 de agosto, por reclamar desde el dugout. Boone fue echado luego de ingresar desde la caseta para protestar.
Los equipos dividieron honores en esa doble función.
Y el 1 de septiembre, llegó aquel pitcheo de Chapman a Brosseau, que le valió al cerrador cubano una suspensión de tres juegos, la cual sigue bajo una apelación. Los dos managers fueron suspendidos por un encuentro.
El abridor japonés de los Yanquis, Masahiro Tanka, había golpeado a Joey Wendle con una recta de 95 millas en la primera entrada en el primer inning. Al día siguiente, el relevista de Nueva York, Ben Heller, fue expulsado por un pelotazo a Hunter Renfroe.
“Pienso que todo lo que ocurrió en Nueva York quedó en el pasado. Ojalá”, dijo Brosseau. “Por la forma en que lanzamos, vamos a atacar de inmediato. Ésa es la mejor manera de sacar a sus bateadores. Eso haremos”.
