Don “Chucho” Rejón fallece tras larga dolencia
Jugador de béisbol, mánager, asesor y, dicen los que le vieron en esas facetas, ante todo un caballero. Dentro y fuera del diamante.
Ese es el legado que deja Jesús Rejón Aguayo, o don “Chucho” Rejón, como la gran mayoría le conoció, fallecido este martes en Mérida luego de larga dolencia. Todo un personaje en el béisbol, había nacido el 26 de enero de 1926 en Temax.
Fue parte de los legendarios hombres de béisbol que, entre los años 40 y 50, se brindaron en la desaparecida Liga Peninsular y luego dieron el salto a la Liga Mexicana, que aterrizó en Mérida en 1954. Short stop y segunda base, y a veces hasta tercera, fue un jugador constante en el campo, no tan poderoso en el bateo, pero siempre dando regularidad.
Debutó en 1951 en la Mexicana con Jalisco y Laredo, luego pasó a Monterrey y, cuando los Leones llegaron al circuito, fue traído por equipo de su casa desde 1955 hasta 1957, cuando las fieras izaron por primera vez el banderín en la histórica campaña dirigida por “Barriguilla” Rodríguez.
Pero entre su trayectoria profesional, fue visto por scouts de la Liga de Texas, que se lo llevaron a aquel circuito, mismo caso que José “Indio” Peraza, destacado lanzador en esos años. “Y para que los hayan venido a ver es porque tenía algo. Era un pelotero muy completo cuando estaba en el campo”, dijo este martes don Alfredo Bolio Loría “Bolicho”, al que don “Chucho” dirigió como pelotero, lamentando, además, la partida de otro yucateco grande, pues apenas el sábado falleció Sergio Esquivel, el maestro compositor del que Bolio Loría le interpretó muchos de sus temas compuestos.
Se fue, dicho así, uno de los últimos que vivieron los años románticos del béisbol local, con “Indio” Peraza, Zacarías Auais, Wílliam Berzunza, Leonel Aldama, Antonio “Negro” Aguilar y otros que jugaron en esa época iniciada en el Estadio “Salvador Alvarado” y trasladada al Parque Carta Clara.
Una de sus últimas apariciones fue cuando, en diciembre de 2019, fue entronizado en el Salón de la Fama del Deporte Yucateco.
“Se fue en paz. La vida le dio mucho y estamos orgullosos de lo que vivió y lo que vivimos a su lado”, dijo su hija mayor, Silvia, al hablar con el Diario este martes en la tarde.
Una de las razones por las que siempre estuvo de buen humor y actuando así ante todos fue su don de gente y dedicación al trabajo. Cuando se retiró como pelotero profesional, aunque siguió jugando en los pueblos por muchos años y dirigiendo también, comenzó una trayectoria como cordelero en Cordemex y más tarde se dedicó a atender joyerías y papelerías, negocios forjados por la familia, hasta los últimos años.
Sus amigos le recordaron ayer al publicar en redes sociales comentarios hacia la persona que conocieron, más allá de sus logros como pelotero.
Tras el deceso, la familia dispuso que se realice la cremación ayer mismo, y hoy miércoles sus cenizas serán depositadas en una cripta comprada por él en la iglesia del Santo Niño de Atocha, frente al campo de la colonia Cortés Sarmiento, zona donde creció y donde era muy conocido.
Le sobreviven su viuda, Arminda Álvarez González, y cuatro de sus cinco hijos: Silvia, Marisela, Evelyn y Roger (radicado en Estados Unidos). Jesús, conocido igual que su padre como “Chucho” y que fue un sobresaliente pelotero, falleció años atrás.—Gaspar Silveira
