Pálida respuesta de la afición al abrir San Isidro
Una oreja para Ginés Marín y otra para Álvaro Lorenzo, con mucha fuerza ambas, fue el resultado de la primera corrida de una Feria de San Isidro extraña. Bajo la cubierta del Palacio de Vistalegre, ante pálida respuesta del público, así regresaron los toros a Madrid en una corrida formal.
Presentamos el apunte de mundotoro.com sobre el festejo que abrió la Feria:
“Una faena de importancia notable de Ginés Marín y otra que premió una tarde seria de Álvaro Lorenzo serían los titulares de una tarde que esconde un problema de titular. Mil personas más o menos.
“Dos toreros del talento y calidad de Ginés y Álvaro son ya sabidos por los aficionados, pero absolutamente desconocidos por el gran público. El que no fue a Vistalegre. O nos planteamos sacar al toreo de la endogamia que cada vez se estrecha más, o perdemos a una generación de toreros cabales y quizá algo más. Tras este titular, otro para una corrida de El Pilar seria, complicada, con galimatías de matices que nació de la ausencia de raza y fondo de la que López Simón salió ileso de milagro. Jornada de arranque y de reflexión porque con mil gentes ante toreros tan buenos, a ver quién paga el recibo de luz en Vistalegre”.
Hoy debe haber más afición: torean Enrique Ponce, Morante de la Puebla y Pabo Aguado, de sobra más conocidos por los que van a los carteles de figuras en cualquier plaza que se presenten. Debe haber un repunte.
