La selección Mayas de Yucatán en la noche inaugural del “Carlos Iturralde”: adelante

Diego y el primer gol del Olímpico, a 34 de distancia

A lo mejor, cada que le preguntan a Alonso Diego por lo vivido el 6 de junio de 1987 dice: “Es el recuerdo más grande de mi vida”. Pero en realidad, lo es, y cada día que pasa, el atacante yucateco que marcó el primer gol de la historia del Estadio Olímpico “Carlos Iturralde Rivero” atesora más sus vivencias de una noche inolvidable, bajo torrencial lluvia, pasión y lágrimas.

“Es que… ¡Champion: Es el mejor momento que me ha pasado en la vida!”, destaca Alonso Diego Molina, hoy con 60 años de edad, recordando la memorable jornada en que se abrieron las puertas del principal escenario futbolístico de Yucatán.

A 34 años de distancia, el que entonces era goleador de Chetumal fue llamado para jugar con los Mayas de Yucatán (eran en realidad una selección estatal) para jugar en el III Torneo del Sol. “Son muchas cosas que pasaron, quizá por eso digo: ¡Qué grande es Dios! Pude venir de Chetumal para estar en ese partido, me acuerdo que solo jugué esa vez. Y éramos 20 jugadores, y me tocó a mí anotar ese gol”.

El equipo yucateco perdió 2-1 ante la Selección Nacional de Primera División en el marco de la apertura del inmueble de Circuito Colonias, entonces la joya de entre los estadios del Sureste.

Diego Molina y todos los yucatecos conmemoran la efeméride que hoy cumple 34 años. Y la recordamos en los “Domingos Especiales de wp.yucatan.com.mx”.

Sacar de nuestro archivo las imágenes originales de aquella noche, tomadas por nuestra leyenda de la cámara, don Isidro Ávila Villacís, enchina la piel solo de verlas. Fotos que retratan la ceremonia protocolaria en que el inmortal yucateco Carlos Iturralde Rivero, sin saber que su nombre se lo pondrían al inmueble, aparece con el entonces gobernador Víctor Cervera Pacheco develando la placa conmemorativa. También, la jornada de inauguración, bajo lluvia, al estilo de las grandes ceremonias yucatecas: desfile de equipos, banderines, madrinas, ramos, y una afición que, de manera estoica, soportó dos horas de lluvia intensa. Luego, el partido, con el revés yucateco 2-1, con el tanto marcado por Diego en la portería Norte.

El que escribe tuvo un primer contacto directo con el deporte profesional y esta hermosa profesión. Estudiante de bachillerato por el CBTIS de Motul, fui invitado por el Diario para asistir y participar en la cobertura del Torneo en las sedes de Motul y Dzidzantún. Y también me llevé tremendo baño como la gran mayoría de los 13 mil espectadores que presenciaron la mojada fiesta.

“La lluvia, el momento histórico, el que por fin teníamos un estadio propio y adecuado para jugar fútbol profesional”, relata el que hoy es directivo de Deportiva Venados, equipo que pelea en los octavos de final de la Tercera División.

Todo eso se engloba a la hora de recordar aquella noche, que fue como una fantasía. Yucatán, con un equipo de jugadores locales que habían recorrido la legua, jugando profesional entre Segunda y Tercera, entró a este compromiso en que había una importante camada de jugadores de todos los niveles. Muchos jugadores que luego destacarían en Primera División.

“Además, por fin teníamos un estadio profesional”, comenta Diego, cuyo gol histórico le hace irse al recuerdo mental. El sumario del título grande del Diario dice en su parte final, para la posteridad: “Diego anota el primer tanto en el nuevo estadio”.

“Lo recuerdo muy bien todavía. Lo tengo grabado en mi mente. Recuerdo la jugada… Te la cuento: Nos fuimos al ataque por la derecha, va un centro y un defensa intenta rechazar, en los linderos del área, y me cae el balón. Yo tiro al poste derecho del portero y entra, en la portería Norte del Estadio”, relata con muchas emociones y, a ratos, la voz entrecortada.

“Esa y otras cosas, todo lo tengo muy grabado. Además, por la sorpresa que le hicieron a don Carlitos (Iturralde), allí le dieron la noticia de que el estadio llevaría su nombre. Yo estuve presente cuando develaron la placa, y cuando acaba el partido, en el vestidor me felicita. Me dijo: ‘Diego, me dio muchísimo gusto que tú hayas metido el primer gol en el estadio’. Tengo muy grabado ese detalle porque fue de un inmortal del fútbol mexicano. Me sentí reconfortado”.

Diego nunca jugó más allá de Segunda División, pero en ese circuito y en los menores, fue un referente. Cuando se retiró después de dos décadas de carrera profesional, dejó un récord que sigue vigente: 58 tantos marcados vistiendo la playera de los Venados.

“Imagínate cómo me siento. Lo que puedo decir es que, de esa noche inaugural y lo que hice y sigo haciendo y sintiendo por el fútbol, me tienen marcada la vida”.

Años después, la familia Millet Reyes, dueña del inmueble de Tamanché, dio a su estadio el nombre de “Alonso Diego Molina” en homenaje a la trayectoria del “Güero” por “una vida amando el fútbol”.

Y bien lo recuerda Ricardo Acevedo Vales, integrante de ese equipo: “Noche muy especial: por don Carlitos, un ídolo para nosotros, con Luis Bernés de entrenador, y que el gol lo haya anotado otro histórico yucateco como es Alonso Diego”.— Gaspar Silveira

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán