Siguen los claroscuros en la cueva de los melenudos
Manuel Chávez quizá esperaba una oportunidad como la que le dieron ayer los Leones de Yucatán.
El zurdo bajacaliforniano les regaló una sólida apertura a los melenudos, que contrastó enormemente con las actuaciones de los dos relevistas que le siguieron.
Con sus tres principales abridores quemados en la serie anterior, los Leones recurrieron a Chávez para subir a la loma en el primero de la serie ante los Piratas de Campeche y el zurdo diseminó tres hits en cinco actos en blanco. Juegazo, de verdad. Una pena que lo hayan estropeado el recién llegado Edwin Quirarte, ante quien los Piratas anotaron dos veces en la sexta, y Mike Broadway, quien al tolerar dos registros en la séptima prácticamente selló su salida del club ahora que llegan dos extranjeros al pitcheo de los reyes de la selva.
Lo comentado la víspera: ¿por qué no los yucatecos o jóvenes para recibir oportunidades? Para ver fracasar a otros, que sean los que se rompieron el lomo en la pretemporada.
¿Falta de liderazgo para las decisiones? Puede ser. No es posible que se caiga tanto un equipo que tiene, en teoría, una gran base mexicana en el campo y una rotación importante. ¿Era obligación meter a Quirarte? ¿Por qué no David Gutiérrez, por ejemplo?
Y mientras, la ofensiva sigue dando tumbos. Los Leones no producen carreras. No hay un clutch en el ataque. Si no es Yadir Drake (desforró la pelota ayer, sin gente en base) o Alex Liddi, los demás prácticamente están nulificados. Sorprende ver que otros equipos batean sin presiones, mientras los Leones se achican a la hora buena. Da la impresión de que se quieren comer la pelota en lugar de intentar un batazo que produzca, como pasó con Jorge Flores en la séptima, al batear para doble matanza estando la casa llena. Los Piratas, que ocupan la penúltima posición casi desde que comenzó la temporada, se ven sueltos, sin presiones. Ellos produjeron carreras con dos autes.
Lo de liderazgo se puede traducir en el terreno de juego, y también, lamentablemente, en el club house. Los couches, por ejemplo. Son los vínculos directos entre peloteros y el mánager. Y el piloto interino, Juan Francisco Rodríguez, había señalado hace días, cuando parecía que el barco tomaba la ruta correcta, que la comunicación les había ayudado. ¿Dejaron de comunicarse tan rápido en la cueva?— Gaspar Silveira Malaver
