Mariana Pajón está contenta con la segunda plaza
Acostumbrada a colgarse el metal dorado en el cuello, Mariana Pajón sonrió radiante y sin reproche.
El reinado olímpico de la colombiana en el BMX había llegado a su fin, conformándose con la medalla de plata cuando no pudo darle alcance a la británica Beth Shriever.
Mariana llegó a la cita de Tokio precedida por un 2018 de pesadilla, primero con un diagnóstico de mononucleosis y luego una lesión de desgarros de ligamentos en la rodilla izquierda.
Revalidar sus títulos de Londres y Río era algo que divisaba con aprensión.
Así que subirse al segundo cajón del podio en Japón para enseñar su medalla de plata, el muñeco de Miraitowa —la mascota olímpica— y un ramo de girasoles le hizo hinchar el pecho con orgullo personal y patrio.
“A mí esta plata vale oro y hasta algo más”, dijo Pajón. “No sé donde saqué la medalla, ni sé de dónde saqué la clasificación o cómo llegué a la final”.
Beth superó por media rueda a la colombiana.
De la nueva generación, con 22 años, Beth señaló que la carrera de Mariana siempre ha sido su ejemplo.
“Verla ganar dos olímpicos fueron mi mayor inspiración. Ha sido mi modelo”, dijo la flamante campeona. “He calcado su estilo”.
Beth se apoderó del liderato desde la primera curva y supo contener la arremetida de Pajón en la recta final. La holandesa Merel Smulders atrapó el bronce.
“Dejé las piernas, el alma y el corazón tirados en esa recta tratando de alcanzarla”, dijo Mariana al recordar vicisitudes recientes.— AP
