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Puig encabeza el ataque jarocho para emparejar la serie ante los Leones

Parece broma, pero los que dijeron la víspera “que dejen algo” de bateo y carrera, no se equivocaron.

Luego de hacer pedazos la pelota como si estuvieran en un derby de jonrones, los Leones fuero atornillados en apenas cinco imparables, su abridor se estrelló en la peor de sus aperturas y todo fue aprovechado por el Águila de Veracruz para vencerlos 8-3, empatando la serie de primera ronda de los playoffs de la Liga Mexicana.

Yasiel Puig, tal vez el pelotero que más cobra en la pelota veraniega, conectó descomunal bambinazo de dos carreras que coronó demoledor ataque de cuatro registros en el primer episodio, señalando el camino para los jarochos.

Fue un desplome grande el de los Leones. Muchas veces les pasó en la temporada regular, pero aunque siempre digamos que es béisbol, no se esperaba que fuera a ocurrir con unos melenudos que estaban crecidos.

Pero antes del segundo out, ya estaba perdida la causa.

Aunque intentaron regresar desde la primera entrada, con cuádruple de Yadir Drake con uno en base, no hubo más que una carrera, en la cuarta entrada.

En todo el juego los Leones sólo tuvieron tres veces corredores en posición de anotar. No les dieron libertades ni el abridor Ryan Verdugo ni los cuatro relevistas, que de forma combinada los dejaron en cinco imparables.

La noche anterior habían acribillado con cinco jonrones y 15 hits en total al pitcheo emplumado, y ayer un abridor de 8.79 de efectividad los dejó por la calle de la amargura. No encontraron estabilidad, como en la temporada regular.

Rarezas en la forma de dirigir: Humberto Sosa jugó el sábado la primera base ante pitcher derecho y respondió a la ofensiva y en la inicial. Ayer, ante lanzador zurdo, el que jugó fue Art Charles bateador zurdo. Y, perdiendo ya 8-3, metió desde la octava al cerrador Josh Lueke, quien en la novena, con dos fuera, fue removido de la loma. Rarezas, de verdad, pero sus motivos tendrá el piloto Luis Matos.

Jake Thompson, de sólidas actuaciones, simplemente no salió en su día y pronto se fue a las duchas. Cuando bajó de la loma en la segunda entrada ya tenía seis carreras a cuestas.

Cada partido es distinto. Los Leones jugaron totalmente diferente a la noche previa, y ahora tendrán que ir a Veracruz a tratar de ganar al menos un partido para forzar el regreso a casa. Hay mucho trecho por recorrer, pero con menos margen de error. Eso esperamos.— Gaspar Silveira

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