Fin de semana de locura y tristezas en las Grandes Ligas
Para recordar el tercer jonrón de Giancarlo Stanton en la serie Yanquis-Medias Rojas del fin de semana se tiene que revisar bien el boxscore. Pudo no suceder.
Pero entre las locuras suscitadas por este fin de semana violento, también se quedaron grabadas muchas historias de esta campaña de las Grandes Ligas.
Lo de Yanquis-Medias Rojas es algo típico en esta época del año. Su serie de fin de semana hizo que subieran los decibeles y aumente la pasión entre sus fans y los que adoran al béisbol.
Pero, ¿recuerda que al primer mes mencionamos las posibilidades y ambiciones de jóvenes astros que en lo individual tenían para romper récords, pero no para estar en los playoffs?
Pues el sorprendente Shohei Ohtani sigue regando jonrones y también ponchando cuando lanza, pero sus Serafines comienzan el receso apenas caiga el final de su juego de este domingo. Ohtani podría ser el Jugador Más Valioso, otro para Los Ángeles (tras Mike Trout), pero sin fiesta.
Otra joven maravilla, Fernando Tatis Jr., ya quedó fuera también. Los Padres de San Diego, que amenazaron el reinado de los Dodgers al principio, pero se quedaron rezagados por la gran campaña de los Gigantes de San Francisco, un equipo hecho y derecho, pero por el que nadie daba un duro. Tatis es candidato fuerte al “MVP”, pero se quedará fuera, igual que otro joven súper astro, Vladimir Guerrero Jr., la joven estrella de los Azulejos de Toronto. Y es que todo indica que los dos boletos de comodín serán para Yanquis y Medias Rojas, en cualquier orden.
Triste para los estelares jóvenes, pero el béisbol es más que nombres y logros individuales. Tatis y los Padres armaron un equipazo, ni se diga la gran base que tienen los Azulejos, pero cuando las cosas no funcionan… no funcionan.
Un joven que está brillando intensamente es el mexicano Julio Urías, que el domingo llegó a 19 victorias con los Dodgers. Una pena que todos se fijen en, por ejemplo, el nuevo as de su equipo, Max Scherzer, como candidato ideal para ganar el Cy Young de la Liga Nacional. Desde Esteban Loaiza (21 éxitos en 2003) ningún otro mexicano ha llegado a las 20. Con Loaiza está empatado el gran Fernando Valenzuela (21, 1986 con los Dodgers).
Inconsistencia
Yanquis y Medias Rojas han sido inconsistentes. Los grandes rivales de la División Este, con presupuestos muy superiores al de las Rayas de Tampa Bay, que otra vez reinarán en el sector.
Boston dominó gran parte del calendario, pero tuvo bajones bárbaros, y los Yanquis puede decirse que salvaron su temporada por dos momentos: su racha de 13 triunfos que hizo pensar en que hasta llegarían a la cima, y la barrida reciente a los patirrojos en Fenway Park.
La serie fue de Stanton. Se fue de 10-7, con jonrones en cada uno de los tres partidos y diez remolcadas. Solo otros dos yanquis, Joe DiMaggio e Hideki Matsui, habían sumado 10 remolcadas en tres partidos en Boston.
Ahora bien, el domingo Stanton no tenía porqué batear ese impresionante jonrón de la octava entrada. El cañonero tomó su turno tras una serie de sucesos extraños. Primero, los dos errores defensivos de los Yanquis en la séptima, que hicieron a Boston tomar la ventaja 3-2, elevados que DJ LeMahieu, en foul, y Joey Gallo, en el prado izquierdo, no pudieron fildear para dejar el score 2-2.
Luego, en la octava, el turno clave fue de Aaron Judge, que encontró dos en base con uno fuera. Judge elevó de foul por la zona de primera base, pero Bobby Dalbec no pudo atrapar el batazo, llegando cerca de la malla protectora. ¿Sintió miedo de pegarse al murito luego de ver a DJ y a Gallo errar? Eso dio vida. Luego, el histórico umpire Joe West tuvo mucha vela en el entierro: “El Juez” abanicó el tercer strike, pero el receptor Christian Vázquez, de último momento, no pudo quedarse con la pelota. De acuerdo con los entendidos y las reglas, la retuvo tiempo suficiente para ser out. West dijo que no y a él casi nadie le rebate. Judge siguió con vida. ¿Y qué siguió? Adam Ottavino dejó una pitcheada que Aaron estrelló en el central para producir dos carreras y mandar a los Yanquis al frente.
Como si la serie de locura necesitara más, el turno siguiente era de Stanton. Otra vez con el juego en el bate, en la misma entrada, en el mismo escenario, así que… ¡Clase de bombazo!
Por encima del enorme anuncio que está detrás del “Monstruo Verde”. Allá se fue la pelota para el tercer palo de la serie para el gigante de los 30 millones.
Insistimos: si Dalbec atrapa el faul… si West valida el ponche. O incluso si el veloz corredor yanqui Tyler Wade no es atrapado robando dos veces en segunda.— Gaspar Silveira Malaver
