Por principio de cuentas, él se siente contento de lo logrado. Sabe que puede dar más. Y luego, todo lo que pudo alcanzar Rodrigo Pacheco Méndez en su debut en un Grand Slam le deja ver promisorio futuro.

“Me siento bien, y puedo dar más”, dijo el yucateco a la página de la Federación Internacional de Tenis (ITF) tras caer en cuartos de final del Abierto de Australia ante el tercer preclasificado, el paraguayo Adolfo Vallejo, en una actuación ya considerada épica, pues por su edad, 16 años, llegó tan lejos como pocos esperaban.

Como comentamos en una entrega ayer, previa a su partido en cuartos de final, las ganancias de Rodrigo llegaron en lo deportivo y lo mediático, pero también tendrá repercusiones pronto en lo financiero.

Ayer, tras quedar fuera en su debut en un “Júniors” en Grand Slam, volvió a sonar su nombre, ahora para hablar de lo que le augura el futuro, en medio de elogios. No elogios desmedidos, a pesar de la óptica de donde se le mire.

Rodrigo tiene 16 años de edad y sus rivales de Australia todos estaban ya sobre los 17, caso de Vallejo. Van de salida, cuado él apenas está llegando.

Es, por tanto, un tenista en proceso de desarrollo, estando abajo un nivel, por edad. Pero tenísticamente Rodrigo ha jugado desde hace varios años en la categoría inmediata superior, lo que le ha permitido alcanzar un nivel de ventaja sobre los de su edad real. Ha ganado torneos de 18 años cuando tiene 16, y eso es lo que motiva.

Yves Lemaitre Sendel, hermano de Alan, su entrenador, posteó ayer sobre un recuerdo de Facebook que hablaba de un torneo infantil en París: “Ya hace 3 años de este viaje Rodrigo Pacheco en el escenario más importante del tenis para menores de 14 años, “Les petits as”. Hoy te encuentras en otro escenario de la más alta calidad, el Australian Open, en los dos sacaste la cara por el país como el guerrero que eres. Felicidades a ti, a tu familia y a todo tu equipo de trabajo porque están haciendo las cosas bien y se nota. Sigue enfocado, sencillo, humilde y todo por lo que trabajas lo vas a conseguir”.

Rodrigo, hay que decirlo, tiene mucho para mejorar, en edad, en talento.

En Mérida, Jorge Robleda Moguel, creador de la Copa Yucatán (hoy Mundial Juvenil Yucatán) y gestor de torneos, coordinador de infantiles y juveniles, da su punto de vista como conocedor que es.

Debut provechoso

“Creo que ha sido muy provechosa su presentación en Grand Slam, seguramente va a participar en los otros tres, Roland Garros, Wimbledon y US Open, y comenzará el año 2023 como uno de los mejores cuatro del mundo, sino se lesiona. Le urge embarnecer para tener un saque más sólido y mayor potencia en sus devoluciones. Vallejo, el paraguayo, es el jugador más talentoso de esta generación, así que no es de asombrarse que le haya ganado”. Igual, el expresidente de la Federación Mexicana de Golf dice que “seguramente jugará la temporada de arcilla de Europa y luego la de pasto y en verano en canchas duras (previas al US Open)”.

En ese tenor estuvieron muchas de las expresiones que se leyeron sobre Rodrigo tras caer en cuartos de final en Melbourne Park, a donde llegó por primera vez y de inmediato le dieron un sitio en el draw con preclasificación, al ser colocado como noveno del mundo en ITF.

Decisiones clave

Ricardo González, couch de la Universidad Anáhuac Xalapa, que sigue el desarrollo de la carrera de varias promesas mexicanas, escribió: “Termina su participación Rodrigo Pacheco en el Abierto de Australia, gran papel de este chavo. Mi pronóstico era que llegara mínimo a la semifinal (casi le atino). Recuerdo cuando jugó la final de la Olimpíada Nacional en Acapulco y desde ahí vi esa garra y ese talento que tiene Rodrigo… Creo que después del AMT (Abierto Mexicano de Tenis) debe sentarse con sus padres a tomar la decisión que a mí parecer debería ser literal: comenzar a volar e ir en busca de ese sueño que está siendo realidad. Este chavo ya no tiene nada que hacer aquí en el país, debe estar entrenando y compitiendo a nivel profesional. Él va a ser un jugador ATP, incluso con la invitación al AMT comienza ese sueño. Espero él y sus padres tomen buenas decisiones, se lo merece ese gran guerrero”, señala.

Lo que sigue de inmediato para Rodrigo será fundamental. Con sus 16 años, aun tiene para jugar dos temporadas en Juniors antes de decantarse por entrar a ATP. Pero requiere de sacrificios, monetarios y de administración además de deportivos, porque costear una temporada en Europa no es nada fácil, por los costos y los apoyos que un jugador de esa proyección requiere para establecerse.

De acuerdo con informes de Ross Mclean para itftennis.com, para impulsar su progresión y desarrollo, Pacheco es uno de los 44 jugadores, tanto profesionales como juveniles, que recibirán asistencia financiera a través de una beca para jugadores Grand Slam administrada por la ITF en 2022. Las “Player Grants” están financiadas por el Grand Slam Development Fund, que se estableció en 1986 para fomentar y aumentar las oportunidades en las regiones de tenis en desarrollo.

Con contribuciones anuales de los cuatro torneos de Grand Slam, el Fondo ayuda a los jugadores directamente, a través de equipos de gira o becas de viaje, ahora conocidas como “Grand Slam Player Grants”, para obtener experiencia competitiva internacional.

Pacheco recibirá 25,000 dólares como contribución a los costos relacionados con la competencia esta temporada, con el objetivo primordial de desarrollar su tenis y su capacidad para competir en torneos de Grand Slam.

Rodrigo ha puesto al tenis juvenil mexicano en órbita otra vez tras muchos años ausente por falta de jugadores que produzcan chispa para volver a ser noticia. Decía ayer Jorge Esteban Abud, quien jugó la primera Copa Mundial Juvenil Yucatán junto con Eduardo Vélez, ganador de Wimbledon dos veces: “Esta es la forma de dejarse ver, de jugar a este nivel, y de que la gente reaccione de esa forma, resaltando lo que hace. Son los jugadores que salen una vez en muchos años”, y el actual funcionario del Instituto del Deporte de Yucatán remata. “Se le debe de apoyar, institucionalmente (gubernamental) y de forma privada”.— Gaspar Silveira Malaver