La disciplina es un factor fundamental para llevar un régimen adecuado en cualquier faceta de la vida. El karate shotokan, sin duda, es una de ellas.

Y la llegada de una época como esta de pandemia que se vive desde inicios de 2020, con encierros forzados y limitantes en las actividades cotidianas, ha permitido a los karatecas mantenerse con mente y moral en alto.

“Definitivamente que pensar, concentrarnos, y todo lo trabajado en el aspecto mental es fundamental, sobre todo en situaciones como esta de la pandemia”, destaca el sensei Dennis Houde, cinta negra séptimo dan, quien abrió una semana intensa en el Dojo Central de Montecristo, que culminará con el XXV Seminario Internacional de Karate Shotokán, el evento insignia de esta modalidad de las artes marciales en el Sureste.

 

Suspendida su actividad durante dos años, el Seminario regresa y eso es motivo de satisfacción para todos los que practican shotokan. Desde mañana, con el shijan Hiroyoshi Okazaki al frente, arrancarán las actividades del Seminario, con clases magistrales de todos los dan, llegando el sábado a la parte cumbre de esta semana: la aplicación de exámenes de grado, cuyos resultados se darán a conocer en la clausura del domingo.

“El karate cerró sus dojos, pero los alumnos improvisaron, tomaron clases en sus casas, en el jardín, en la cocina, siguiendo indicaciones desde la computadora, la televisión, el teléfono. Y es muy importante decir que la concentración de la que siempre se habla, el trabajo mental, juega un papel importante. El encierro es difícil, sobre todo de niños y jóvenes, acostumbrados a tener actividad. Pero esa es parte de la preparación que siempre buscamos”, comenta el sensei Houde, acompañado por el comité técnico del Dojo Central, con los senseis Pedro Torre López, Fernando Quijano Pereira, Manuel Carrillo Sáenz y Francisco Palma Pavón.

De plácemes

En el Dojo están de plácemes porque regresarán a las actividades del Seminario Internacional, que comenzó décadas atrás.

“Hay el mismo entusiasmo de siempre, pero ahora tendremos que usar protocolos que nos piden las autoridades de Salud para poder realizar esa actividad, que es muy importante por la reconocida trayectoria del sensei Okazaki”, destaca el profesor Torre López.

El viernes arrancarán las clases magistrales por la tarde, con turnos diversos, por dan, y en la noche se aplicará una para instructores y otra para cintas negras.

Karate salvador

El sensei Houde, quien por segunda vez visita el Dojo de Montecristo, expresa que “es emocionante poder regresar. Este dojo es de los mejores que hay, y tener un seminario de este nivel da realce al karate”.

Durante una charla previa a su clase nocturna, el sensei Houde rememora lo valioso que ha sido para él esta disciplina, que practica desde que tenía 12 años. Define así un pasaje que tiene tatuado en el alma: “El karate me salvo la vida. Es mi familia”, al dar cuenta que, siendo un adolescente, perdió a sus padres en un accidente de tránsito. “El karate me rescató”, afirma. “Y por eso, ahora que pasamos momentos difíciles, como esta pandemia, tenemos que seguir unidos, respetar a los demás, trabajar en el aspecto mental. El karate es más que un deporte, más que un combate. Y si salimos de la pandemia, todos vamos a ser campeones”.

Los senseis del comité técnico añadieron que en eso han basado su trabajo en años previos a la aparición del coronavirus.

“Siempre se busca que predomine el trabajo mental, el respeto a los valores, lo emocional antes que salir al combate”, agregó el maestro canadiense, quien es jefe de entrenadores de la región de Quebec.

No han vencido a la pandemia, aclaran, porque falta mucho por hacer, “pero el trabajo que se está haciendo en el karate servirá de mucho”. De allí la importancia de esta edición del XXV Seminario Internacional, que será recordado como el de los cubrebocas, distancias amplias entre los exponentes y karatecas presentando exámenes solos ante los sinodales, cuando antes era entre los nervios y tensiones propias de un recinto lleno al tope con los sustentantes.