Aaron Judge ingresó a la caja de bateo y envío un tiro largo y alto fuera del parque.

Detrás de la pared del jardín izquierdo, un par de estudiantes de la Universidad del Sur de Florida ni se inmutaban. Caminaron junto a la bola perdida, tenían que llegar a su clase.

La vida en el campus continúa. El mundo de las Grandes Ligas, esa si que es otra historia.

Atrapados en un limbo por el paro patronal, Judge y sus compañeros de los Yanquis de Nueva York, el as de Boston Chris Sale y el toletero de Atlanta Adam Duvall están haciendo lo mejor para mantenerse en forma.

“Tenemos que estar listos”, reconoció el infielder de los Yanquis Gio Ushela tras una sesión con Gleyber Torres en Leto High School en Tampa. “No podemos esperar sentados en el sillón. Tenemos que trabajar. Disfrutamos trabajar”.

Había más jugadores en otro centro de prácticas. Max Scherzer, Gerrit Cole y Francisco Lindor están entre aquellos que se encuentran en el Roger Dean en Jupiter, Florida, casa de los Cardenales de San Luis y los Marlines de Miami, para las negociaciones con los dueños.

De lo contrario, los centros de práctica están cerrados para los jugadores y se cancelaron los juegos de exhibición. Mientras el paro patronal alcanza hoy el 88o. día, los jugadores están buscando lugares para batear algunas bolas.

El segunda base de los Atléticos de Oakland, Tony Kemp, y su excompañero de Vanderbilt Mike Yastrzemski, de San Francisco, están realizando sus propio campamento en Nashville, Tennessee, junto a un puñado de jugadores.

Fuera de eso, los campos son completamente distintos, sin aficionados y la música de los estadios.

Las rivalidades de equipos irrelevantes y los jugadores de Grandes Ligas mezclándose con ligamenoristas.

El conflicto laboral ha traído algunos retos, pero también muchas oportunidades.— AP

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