Mientras le gritaban “torero, torero”, en espera de que se lleven a “Regalito” en arrastre lento, Jesús Enrique Colombo se tomó un respiro para hablar de una corrida llena de aprendizajes.
“Ha sido una corrida de sensaciones increíbles, he disfrutado y la gente también. Todo, todo ha sido una gran tarde”, destacó el joven diestro venezolano, cuya rotundidad en toda la lidia le permitió ser el triunfador de la tercera corrida de la temporada en la Plaza Mérida, la noche del sábado.
Colombo, debutante como matador de toros en ruedos mexicanos, cortó una oreja a su primer enemigo y las dos de su segundo con una actuación sólida. Destacó en banderillas con un despliegue de facultades y alegría, tanto en los tercios que compartió con sus compañeros de orden, y en los individuales, y con la espada dejó dos soberbios estoconazos.
Sabía, así lo dice, que su presentación tendría que ser en grande para poder aspirar a otras jornadas en las carteleras mexicanas.
“Estaba convencido de que para venir a México en un debut tenía que pegar un golpe rotundo, y espero venir muchas veces más aquí y a otras plazas mexicanas. Quiero que sea solo un pasito más en mi carrera”.
En cada faena fue subiendo de tono. Eso le permitió mostrar su concepto de toreo.
“Todos los días tienes que dar la mejor versión de ti, y la de hoy ha sido una tarde bonita, hermosa, he podido disfrutar y hacer que disfruten”, expresó Colombo, quien, tras salir en hombros del ruedo, se quedó más de media hora tomándose fotos y saludando a aficionados.
“Esto no se cambia por nada”, dijo el torero, quien después de la de la Mérida sólo tiene un compromiso más firmado: su reaparición en la Plaza de Las Ventas de Madrid, en mayo próximo.
