La semana pasada volvió a escena Omar Pérez, un jugador que, aunque no se considera para nada un goleador nato, siempre ha estado atento, como deben estar quienes juegan en la parte de arriba de la cancha.
“Huevo” o “Huevito”, según quieran llamarle, estuvo varias fechas sin sacudir las redes, hasta que el sábado pasado, ante un equipo difícil, pelador y lleno de defensas sólidos, le hizo cinco. Sí, cinco goles, permitiendo a los Mayas de Maxcanú derrotar 6-5 a Valladolid FC, en el campo “Tres Cruces”, en uno de los duelos más explosivos de la temporada.
No es el que más goles tiene en un partido este año, ni en torneos recientes. Él mismo dice que, en sus mejores temporadas, llegó a marcar ocho en una sola tarde.
Pero hacer estos cinco ante Valladolid le dieron un revulsivo a su momento. Y claro, al del equipo.
“Mire, le voy a ser sincero -dice a “Reporte Primera Fuerza-: a veces no sirve anotar tantos goles si tu equipo no gana. Y yo me debo al equipo. Con Maxcanú puede anotar cualquiera, el que la tenga, la mete. Y a mí no me habían caído balones como para meterlas. Así que era más importante que el equipo sumara puntos”. Lo que dice alguien con vasta experiencia como Omar Pérez Alcocer, de 32 años de edad y de oficio chofer en el Ayuntamiento de Mérida.
Quizá eso de no pensar o presionarse por anotar le permita algo que, cuando ocurre, siempre despeja la mente de los futbolistas: “No pensar tanto en goles me permite disfrutar más el juego, correr tranquilo”.
Evidentemente, cuando se refiere a disfrutar el juego, no solamente habla de los partidos que juega. La vida le ha regalado un par de hijos, fruto de su unión con Verónica Sánchez, ambos son futbolistas como él, “y creo que hoy en día eso es lo que más me vale: ver jugar a mis hijos, aprender de cosas que ellos hacen en la cancha. Estar como jugador y papá de jugadores te revoluciona un poco más, y trato de inculcarles la labor de equipo”.
Su meta, afirma, es que los Mayas puedan ir a más en esta temporada que ha sido difícil. Entraron a la etapa de grupos en cuarto lugar del “Pedro Morcillo López”, con 29 unidades. “Hemos estado a media tabla, pero el equipo quiere más, y todos trabajamos en ello. A veces pasa que no salen las cosas como quisiéramos, y no se suma. Esos son malos días”.
Pero hay días que, ni se diga, sales tocado por la varita mágica. “No miento, como dijeron muchos luego de los cinco goles, ‘ese era tu día’. Y sí, todo salía. La metía bien de donde sea, como sea. Hasta de ‘calcetinazo’ entraron los balones. Les daba mal y entraron. Hay veces que le pegas bien, rematas bien, y nada, no caen los goles. Esta vez pasó porque pasó”.
Omar tiene un largo palmarés en el balompié. Tiene un idilio con la pelota desde los cuatro años y toda la vida, que recuerda, ha sido futbolista. Probó en algún momento en Tercera y Segunda División, y luego comenzó a regar su talento en las ligas locales, siendo un referente desde hace muchos años de la Liga de Primera Fuerza.
Ahora, en su tercera temporada con los Mayas, lo consideran como motor del equipo aborigen. “Y me siento muy cómodo, abrazado por los compañeros, el cuerpo técnico y los aficionados. Es una comunión”.
La tarde de la “manita” (cinco goles) se dio un agarrón con uno de los mejores exponentes que tiene la liga, Axel Vega, quien se fue con cuatro y llegó a 18 para ser el líder. “Metía una Axel, metía una yo. Me decían: ‘todas las vas a meter hoy’. Y pues fueron cinco. Pero ante un gran equipo. Creo que eso cuenta más”.
A su edad, ha pensado en que pronto puede llegar la hora de dejar de jugar en este nivel. “Pero mientras las piernas respondan, seré un hombre feliz aportando algo al equipo, como ahora con los Mayas. No me siento un goleador nato, porque no juego precisamente de delantero centro, sino hacia atrás. Y muchos ya grandes juegan así en esa posición”.
La temporada 2021-22 tiene a varios, como Henry Urtecho, Juan Diego “Yuko” Euán y Gilbert Marfil, que se han dado gusto metiendo goles. “Esto se llama disfrutar el juego, el fútbol estar sin presiones. Los goles caerán solos”.— Gaspar Silveira
