Los que recuerdan la gloriosa temporada de coronación de los Leones de Yucatán en 1984 no olvidarán nunca a Pedro Bazán. Ni después de fallecido.

Fue más que el receptor titular de aquellos melenudos históricos que, a contracorriente, se agenciaron el campeonato de la Liga Mexicana de Béisbol.

Imposible olvidar que, en la final de la Zona Sur vivió un encontronazo violento con Matías Carrillo, que casi le desbarata una pierna. Y siguió jugando, casi cojeando. Así se las gastó siempre Pedro Bazán, quien tras una intensa batalla, perdió la vida el domingo en la noche en Pharr, Texas.

“Un caballero en toda la extensión de la palabra”, comentó ayer Juan Carlos León Torres, quien mantuvo contacto con él y con la familia del máscara texano. “Lo recordaremos siempre por su don de gente”.

Pero sin duda también por su calidad como pelotero y por su legado cuando vistió la franela de los Leones, más por lo de 1984.

Bazán fue uno de los motores del equipo que terminó dirigiendo Carlos Paz y que, con un line up de hombres, no de nombres, izó en lo más alto el banderín de la LMB. Dominicq Fucci en primera, Fernando Villaescusa en el segundo cojín, Blas Santana en tercera, Gener Rivero en el short, y en el izquierdo Rich Guerra, en el central Ray Torres y en el derecho Arturo DeFreites, con una rotación que tenía a Ken Ángulo, Freddie Arroyo y Ernesto Escárrega cómo principales elementos, y a Pilar Rodríguez de caballo de hierro en el cierre.

León Torres, parte de ese equipo memorable de 1984, nos puso al tanto de los graves problemas de salud de “Perico” o “Pete”. En mayo de este año tuvo un derrame cerebral y desde entonces no pudo recuperarse.

Pedro fue reconocido por su gallardía. No era alto, pero físicamente imponía y los rivales le respetaban. Bateando era de promedio arriba, destacando su oportunismo con gente en base.

Cuando le entronizaron en el Salón de la Fama del Deporte Yucateco, Carlos Paz González, el piloto de 1984, destacó las virtudes y agallas de sus peloteros campeones de aquel año, señalando a Bazán como eje del equipo, más que muchos otros. Lo señalaba como líder dentro y fuera del terreno de juego, capaz de ayudar a lanzadores experimentados cómo a los jóvenes, y de decidir un juego si había que hacerlo.

Fue uno de los favoritos de los aficionados, cómo se recuerda en las notas publicadas en el Diario. En el sexto juego de la Serie Final disparó un cuadrangular que fue ruidosamente celebrado por más de 18 mil personas que llenaron el Kukulcán en la batalla ante los Indios de Ciudad Juárez de “Zacatillo” Guerrero.

Desde mediados de mayo se temía un fatal desenlace, luego de que se informó que el ex receptor, quien portó el “6” en los dorsales, se encontraba grave en Texas.

Pedro Bazán, según la Enciclopedia del Béisbol Mexicano, vio la primera luz el 20 de septiembre de 1958. Con los Leones jugó desde parte de la campaña de 1983 hasta 1986, con la guinda en la célebre campaña de 1985, en qué un equipo de peloteros modestos hizo campeones a los Leones.

“No lo olvidaremos. Es de los que dejan huella”, apuntó León Torres desde Maxcanú, recordando que igual ya fallecieron de ese equipo campeón de 1984Villaescusa, que fue capitán de cuadro; el “Battling” Torres, jardinero central y referente de una ofensiva épica, y el “Coronel” Leonel Aldama, que fue couch de esa y otras ediciones de las fieras.— GASPAR SILVEIRA

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