Y los Leones de Yucatán están más vivos que nunca. Los tricampeones de la Zona Sur hicieron la hombrada de sacar la victoria en el Juego 6 y ahora, por tercera campaña consecutiva, estarán en un séptimo partido para bajar el telón del calendario de la Liga Mexicana.
Pitcheo valioso en todos los puntos, y turnos muy bien tomados para hacer carreras, permitieron a los Leones derrotar 6-2 a los Sultanes, ante una entrada de más de 23 mil espectadores en el Estadio Monterrey.
Por la mañana, se escuchaban algunos comentarios sarcásticos sobre “a qué van a Monterrey. Van a perder los Leones”.
Y pues no. No perdieron. Es más, se fueron a dormir con una ilusión tan grande como la de sus aficionados, luego de ganar un Juego 6 memorable y llevar la Serie del Rey a un choque decisivo. Su triunfo, 6-2 sobre los Sultanes de Monterrey, dejó muchas lecturas. También sensaciones e incógnitas.
La mejor versión de estos Leones de Yucatán se vio en un Estadio Monterrey de contrastes. Pitcheo bueno, en primer lugar. No se trata de que labrar una gema, si no que el que suba a la loma haga lo que se tiene que hacer: colgar ceros. Onelki García sacó casi cinco entradas aceptando una carrera, y los relevistas hicieron su trabajo, todos: Hunter Cervenka, Alex Tovalín, Manny Chávez y Jorge Rondón. Seis hits aislados entre todos, y silenciando el ruidoso Palacio Sultán.
Y desde temprano los Leones mostraron que se tenían que hacer cosas distintas para salir adelante. Roberto Vizcarra movió su orden al bate, quitando a Ibarra de segundo, mandándolo al noveno, y todos los demás un turno abajo. “Pepón” Juárez, de segundo, bateo par de hits clave, incluso uno en la octava que sentenció el juego, y Cristian Adames fue la bujía, produciendo tres registros. Y eso que venía de una racha espantosa de siete ponches seguidos.
Así se ganan las cosas más fácil: entre todos. Adames fue a la conferencia de prensa posteriori y lo dijo clarito: “Yo produje, pero sin los demás esto no sería posible”.
Allí estuvo la diferencia, entre unos Leones con su cliché bien pensado, y los Sultanes nerviosos. Cometieron cuatro errores y sus lanzadores nunca encontraron los comandos correctos. Triste que en la octava, tras irse en blanco y ya con el score 6-2, muchos tomaron la salida.
Allá hay otra nota clave: ellos tenían un mañana. Los Leones no. Los melenudos no han ganado un Juego 6 de visitantes en las dos finales recientes que perdieron.
Un puñado de yucatecos les dieron su apoyo irrestricto. Y seguramente miles, muchos miles, los vieron en televisión, otros en el Parque Kukulcán. No hay otra comunión tan grande en Yucatán como la de los Leones y sus aficionados.
Los selváticos van ahora al choque final de la temporada por tercera vez seguida. No cualquiera lo logra. Tampoco cualquiera pierde dos veces y tiene una tercera para cobrarse las cuentas pendientes.
Si va a ser o no, cosa del destino. El equipo que anotó tres veces temprano y tres veces al final, con sus pitchers entonados, va hoy al Juego 7 otra vez, cargado de motivación. Henderson Álvarez, su as, subirá a la loma ante Yohander Méndez, otra figura monticular, en un duelo que se espera sea grande, como ha sido toda esta Serie del Rey. El privilegio de alzar la Copa Zaachila lo tienen en sus manos.
