La mayor manifestación de júbilo en muchos años por acontecimientos deportivos se dejó sentir este martes en las calles y lugares emblemáticos de Mérida.

Y es que los Leones de Yucatán se entregaron a sus miles de aficionados que mostraron su afecto en un recorrido hacia Paseo de Montejo y luego en la Plaza Grande y el Palacio de Gobierno.

Miles de personas vitorearon a los flamantes campeones de la Liga Mexicana, que, sin dormir prácticamente, viajaron en dos camiones turísticos descapotables desde el Kukulcán, por Circuito Colonias, hasta Paseo de Montejo, siendo el encuentro en Monumento a la Patria una concentración espectacular, por colorida, de intensidad y entrega.

Y en el corazón meridano, la Plaza Grande, antes de entrar a una entrega simbólica de la Copa Zaachila al gobernador Mauricio Vila Dosal, fueron vitoreados por una concentración que parecía de una noche de Grito de Independencia o celebración de triunfo electoral.

Compromiso con los Leones de Yucatán y su afición

Y a la salida, el clímax: una tarima instalada frente a los altos del Palacio sirvió para una declaración de principios de sus directivos, ofreciendo hacer hasta lo imposible para mantener tan alto este listón como lo está ahora, y de cada uno de los jugadores, de quiénes son, cómo sufren, cómo se entregan, pero también los rasgos humanos. Y los yucatecos lo celebraron en grande.

Una jornada para la historia, comenzando desde los últimos momentos de la histórica coronación del lunes en Monterrey, y que este martes tuvo a los yucatecos, los pobres, los ricos, las damas, los caballeros, los niños, apegados vitoreando al equipo insignia del deporte profesional yucateco.