Cuando el presidente de la FIFA Gianni Infantino viajó de Ginebra a París para el último partido de fogueo de Brasil rumbo al Mundial difícilmente esperaba toparse con una prueba tan fehaciente de que el racismo sigue infectando al fútbol.

Y la evidencia tuvo que haber sido particularmente incómoda, luego que el organismo desmanteló su fuerza de tarea antirracismo, al considerar que había “cumplido plenamente su misión temporal” después de la elección de Infantino en 2016.

FIFA ha implementado una estrategia detallada para combatir todas las formas de discriminación. Pero quedó claro que falta mucho trabajo por hacer ante lo ocurrido el martes en el Parque de los Príncipes, cuando un plátano fue arrojado hacia Richarlison, quien festejaba su gol a los 19 minutos del partido que Brasil le terminó ganando a Túnez.

“Mientras siga habiendo sólo ‘bla, bla bla’ y no castigos, esto continuará, ocurrirá todos los días y en todas partes. ¡No hay tiempo, hermano!”, tuiteó el delantero.

Por medio de un comunicado, la FIFA condenó el incidente.

“Lo primero y lo más importante es que la FIFA rechaza enfáticamente cualquier forma de racismo y violencia, y tiene una postura muy clara de tolerancia cero contra este comportamiento en el fútbol”, indicó el organismo. “La FIFA investigará lo ocurrido en el partido de ayer en París”.

Todo esto plantea la posibilidad de que ocurran casos similares en el Mundial de Qatar, el máximo evento de la FIFA.— AP

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