La situación política en el país se ha convertido en el foco constante de preguntas para Irán en la antesala de su estreno contra Inglaterra en el Mundial.

Una ola de manifestaciones ha convulsionado a Irán en reclamo por los derechos de las mujeres tras la muerte de Mahsa Amini que fue detenida por la policía moral por el supuesto incumplimiento del estricto código islámico de vestimenta para las mujeres.

Ayer, un periodista de Irán le preguntó al técnico de Inglaterra Gareth Southgate sobre la temas de la política británico, citando las guerras en Irak y Afganistán.

“Entiendo la frustración de tu equipo en cuanto a las preguntas”, dijo Southgate sobre los reiterados cuestionamientos sobre las protestas en Irán. “Es una decisión difícil. Y créanme, me han hecho muchas preguntas sobre cuestiones políticas por parte de nuestra prensa que se relacionan a diversos temas durante seis años. Estamos en las mismas”.

El capitán de Irán Ehsan Hajisafi afrontó preguntas sobre la situación política. Tomó un respiro antes de responder mesuradamente.

“Tenemos que aceptar que las condiciones en nuestro país no son correctas y nuestra población no está feliz”, dijo Hajisafi. “Aquí estamos, pero no significa que no podemos ser su voz o no debemos respetarles”.

“Lo que somos se debe a ellos. Tenemos que pelear. Rendir lo mejor posible, anotar goles y brindarle resultadso a la gente de Irán que ha sufrido pérdidas. Y espero que las condiciones mejoren para beneficiar a la gente”.

En cuanto al fútbol, los ingleses están en Qatar con un objetivo a la vista.

Han pasado nueve años desde que el presidente de la federación inglesa, Greg Dyke, le fijó a la selección el audaz objetivo de ganar el Mundial 2022.

Si bien esa exigencia no luce tan extravagante como en el pasado, los problemas que Dyke dijo habían frenado a Inglaterra durante casi 50 años, desde su único título en 1966, siguen vigentes de cara al debut por el Grupo B.

Que la Liga Premier esté llena de talentos internacionales tiene como efecto adverso menos jugadores local a disposición de Southgate.

En 2013, Dyke lo describió como una “tendencia aterradora” y advirtió que “el fútbol inglés necesita dar un giro”.

“El problema es muy serio”, dijo en un discurso que ha demostrado ser correcto, sobre todo porque hasta ahora Inglaterra ha cumplido o superado sus objetivos a pesar de las preocupaciones actuales que aún no se han abordado por completo.

Los objetivos cumplidos incluyen las semifinales de la última Eurocopa, instancia en la que Inglaterra perdió ante Italia por penales.

En el Mundial de Rusia, Southgate lideró a su equipo a las semifinales, adelantándose al calendario de Dyke.

Como parte de su plan de nueve años, Dyke también quiso que el progreso se viera reflejado a nivel juveniles. “Quisiera vernos hacerlo bien en el mundial Sub20 de 2017”, dijo el dirigente.

Inglaterra ganó el torneo y también el campeonato mundial Sub-17.

Los objetivos de Dyke han sido precisos, y la trayectoria de Inglaterra en los últimos cuatro años apunta hacia un serio desafío en Qatar. Pero Southgate cree que enfrenta los mismos problemas que sus predecesores.

Hace nueve años, Dyke alertó que el 32% de los jugadores ingleses aparecían en la formación inicial de los equipos de la Premier. El panorama que trazó

Southgate cuando anunció el plantel de para el Mundial no fue más alentador.

“Todo el mundo dice que tenemos una enorme oportunidad, pero fuimos el 31% de la liga el año pasado”, remarcó el entrenador. “Como el equipo lo hizo bien, ha tapado que actualmente sólo tenemos cuatro porteros ingleses jugando en la Premier. Y laterales izquierdos no hay muchos jugando”.— AP

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