Amigos aficionados…

Platicando con varios de los de la vieja guardia, entre toreros retirados, algún ganadero, aficionados incluso, siempre caemos en la cuenta de que, para que esto del toro siga funcionando, tiene que haber una expresión clave: ilusión.

Como para el que escribe, que llega a otro cierre de año, con mucha expectativa de lo que viene en el futuro de nuestra fiesta.

El tema sale a relucir por una expresión del portugués Joao Ribeiro Telles, que es uno de los caballistas más sobresalientes de los años recientes no solo en su país, sino en España y Francia. Cierto que torea más en territorio luso y quizá por ello no tenga tanto empuje mediático que si estuviera en España, pero su concepto de ver las cosas le hacen más sensible a lo que es el Arte de Marialva.

Ribeiro Telles llegó a Mérida hace unos días y de inmediato se puso a hacer lo suyo: montar y preparar a su cuadra para la corrida siguiente. La que viene es la más tradicional de todas: la de Año Nuevo en el coso de Reforma.

Y en todo momento, lo que Ribeiro Telles dice es: “máxima entrega y máxima ilusión”.

El año 2022 está quitando las últimas páginas de un calendario que ha sido lo mismo interesante que difícil. Ahora leemos, por otro lado, que existen posibilidades de que la Plaza México tenga toros el 5 de febrero, en el aniversario del coso más grande de mundo, y aunque es una posibilidad, deja buenos augurios. La esperanza como dicen por ahí, es lo último que muere.

Que la salud domine por sobre todas las cosas en el año que viene. Y que la fiesta de los toros continúe. Decía una vez el maestro Paco Camino: “si amanecemos y abrimos los ojos, vamos a disfrutarlo y a torear”.

Así, toreemos de aquí al cierre de este año 2022 y hagámoslo, con todas las de la ley (respeto a todo, sí o sí), en 2023.

Nos saludamos pronto.

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