Postrado en cama por haber sufrido una caída que me causó fractura de cadera, mi alimento matutino sigue siendo dar lectura al Diario a muy temprana hora.
Primero doy cuenta de la Sección Deportes, y concluida esa parte, paso a la Sección Local, donde tristemente me entero del fallecimiento de un gran amigo y compañero en béisbol y sóftbol. Su nombre: Roger Franco Estrada. Su apodo: “El Nuevo”.
De él en artículos anteriores he hecho mención del extraordinario jardinero izquierdo que era y, sin ser un bateador de poder, siempre su porcentaje en bateo y fildeo, lo hicieron titular en nuestro equipo Bacardí.
También relaté que, al alimón con el dueño de las paradas cortas, César Rosado, eran los autores de los versos alusivos a los miembros del equipo, mismos que alegraban las tertulias festivas que organizábamos.
De ellos guardo como un tesoro el dedicado a Henry “El Flaco” Peña: Era una tarde de invierno / cuando “El Flaco” al cielo llegó. / Extrañado, miró en torno/ y dijo, no es el infierno. No siento el calor del horno / Ni miro a nadie con cuernos. / Eso pensaba y de pronto / Se le apareció San Pedro. Preguntole Henry al Santo / Hablando con desparpajo / Tú dirás si aquí me quedo / O me mandas más abajo. Siendo así, te cedo el paso / Entra flaquito hasta el fondo. /Entró el Flaco muy orondo /Mirando de reojo al santo.
Lo anterior es un homenaje a un buen amigo y beisbolista que se nos adelantó.— Mérida, febrero de 2023
