Uno a veces se pregunta: ¿de dónde sale siempre el grito de ¡Viva México! o ¡México, México, México!?
Pues es parte del universal folclor del deporte. Donde sea, lo hay. Y más si se juega en este país.
Con la brisa fría de los primeros minutos del miércoles, Fernanda Contreras Gómez se creció una y otra vez jugando ante una poderosa tenista llamada Alycia Parks, la famosa “Little Serena”. Y mucho tuvo que ver el impulso de unos 500 espectadores que aguantaron hasta casi la una de la mañana para ver el desenlace del encuentro.
No fue el esperado, o mejor dicho, el deseado: Parks impuso todos los recursos posibles para vencer a Fernanda, y eso fue incluso aplacar el grito de los mexicanos en la cancha estadio del Yucatán Country Club. Fue así como el Mérida Open Akron vio el debut y la despedida de la única mexicana en la lid de este torneo del debut de la WTA en canchas yucatecas.
Vaya portento de físico de la morena estadounidense. Sus servicios fueron medidos incluso arriba de 180 kilómetros por hora en un partido en que la mexicana la tuvo de rodillas en el noveno game del segundo set, algo que pudo marcar la diferencia porque había ganado la primera manga en la muerte súbita con gran prestancia.
Fernanda, menudita, mostrando que el corazón a veces vale más que la apariencia, se puso 0-40, con triple break point a favor. Fue la única oportunidad de rompimiento de ese parcial. Se escuchó el “México, México”, o “Con- tre-ras, Fer-nan-da”. Era la oportunidad de oro para irse al frente, porque se ponía 5-4, con saque a su favor.
Y no lo hizo. Igual que pasó con el partido previo, en que la colombiana Camila Osorio tuvo para noquear a la número uno con match point en el segundo set, pero dejó viva a la polaca Magda Linette. La historia ya la saben: Camila viaja a casa con tristezas, y Magda, la número uno, está esperando rival para la siguiente fase.
¡Cuánto vale el factor mental! Fernanda nos lo había comentado en los previos: “Tengo que jugar al cien por ciento en el aspecto mental”. Le faltó poco para alcanzar la plenitud. Ese “poco” marcó la diferencia.
Después de recuperar el punto, especialmente con el servicio, Alycia fue más calmada. Aunque le emparejaron en el 5-5, ya pudo hacer más fluido el resto para ganar los siguientes dos games. Y el grito de apoyo se apagó. Como si el mariachi hubiera callado. Las pantallas gigantes de los extremos marcaban ya que era miércoles 22 de febrero, cuando el partido, de casi 2:30 de duración, arrancó pasando las 10 de la noche del martes, cerrando el segundo maratón seguido del Mérida Open Akron.
De todos lados salieron suéteres, cobijas, para quienes les calaba el aire frío que cada vez se sentía más. Otros se la rifaron a como fueron, incluso una que otra dama en tirantes. Parecía una noche de románticos aficionados al tenis, de esas que se disfrutan, sin importar clima y duración. “Para quienes nos gusta el tenis, no importa”. Y esta última frase la tomamos de Juan Carlos Pasos, que fue músico desde “Banda Ysrael” y “Juan Carlos y su Banda”, es jugador de tenis en el “Salvador Alvarado” y colabora como voluntario en el acceso a la zona alta de butacas. Esto es de pasiones,— Gaspar Ignacio Silveira Malaver
