Llegó la hora de la verdad para la Liga Mexicana de Béisbol. El playball aterriza en momento clave.
No solo por el inicio de su temporada 2023, sino porque giran muchas expectativas y asuntos que dejan incertidumbre en su seno. Los críticos detractores están dándose un banquete.
Para empezar, todo mundo sigue preguntándose la razón por la que los campeones de la temporada 2022 no abrirán en casa y los mandaron a León, una plaza, con todo respeto, de menor jerarquía, para iniciar la defensa del quinto campeonato de su historia. Los Leones de Yucatán debutarán hoy en el Estadio “Domingo Santana” de la ciudad esmeralda. ¿En qué se basaron para esta decisión? Dicen que fue consensuada desde antes, pero al rol le mueven y mueven.
La Liga anunció hace un par de días apenas que regresan los partidos de martes y miércoles a nueve entradas. ¿Y todo el relajo que armaron para bajarlos a siete el año pasado? Dicen que fue porque el uso de los cronómetros entre pitcheo y pitcheo ha hecho rápidos los partidos en la pretemporada, pero… ¿qué pasará cuando comiencen las tradicionales ferias de batazos en parques como los de Puebla o Ciudad de México? El pitcheo de la LMB ha pasado problemas, con demasiadas bases por bolas y batazos permitidos. No todos los clubes pueden presumir de cuerpos de lanzadores con la calidad que un circuito de este nivel debe tener.
La televisión, no hay duda, tiene mucho que ver en esto. Hoy, enorme es la lista de cadenas que transmitirán la apertura, y no es ni martes ni miércoles. Eso es muy bueno para la pelota mexicana.
Querétaro ya puso la primera piedra para el estadio de los Conspiradores, lo que implica que habría más equipos en 2024, como se ha dicho (Chihuahua está por regresar igual), a menos que la LMB quiera que se vaya alguna de las actuales. Si hay más novenas, eso implica que forzosamente habrá más lanzadores. Y el pitcheo será de menor calidad.
Otro punto: los peloteros de doble nacionalidad llegan y llegan. No han sido pocos los jugadores mexicanos que se quejan de que cada vez son menos oportunidades.
Y por fin, Tabasco y Campeche jugarán en casa. Pero el trato al estadio de los Olmecas, el equipo del presidente, se ve distinto: ya pudieron presumirlo, con fiesta de manteles largos (Vinny, Bengi, Mariano Rivera), y el de los Piratas apenas está quedando a punto para el playball que, expectante, se canta hoy en la “León de los Aldama”, cuando debió ser en la madriguera de los Leones.— Gaspar Silveira Malaver
