Un toro de Núñez del Cuvillo salvó una tarde que iba otra vez para un fracaso ganadero. Le tocó a Andrés Roca Rey y el diestro peruano puso, en papel de figura, muy cara la onza.
El torero que más está cobrando en la actualidad y está siendo un sinónimo de triunfo con mezcla de valor y arte, abrió ayer por primera vez la Puerta del Príncipe, consagrándose entre una lista corta de matadores que han llegado lejos en la Feria de Abril de Sevilla.
Roca Rey, quien había cortado una oreja a su primero, entendió al sexto toro de la función desde los inicios de la faena, pero, pensándose que las condiciones del toro darían para más, el astado se vino abajo, y fue el matador el que, exprimiendo y arriesgando, cuajó una faena que puso a todos de pie. Le toreó con la derecha y al natural, igual con adornos, rematando la labor con estoconazo, que le valieron las dos orejas y la Puerta del Príncipe.
Mundotoro.com, en su apunte de la tarde, escribió: “Un Rey que se convierte en Príncipe, siendo en la actualidad el mandón del toreo. Nadie lleva más gente a la plaza. Nadie levanta a los tendidos con tanta pasión. Nadie es capaz una y otra vez de salvar las tardes hasta convertirlas en históricas. Y no son pocas ya las veces”.
Todo esto se dio tras que en las tarjetas de los otros dos toreros, Diego Urdiales y José Mari Manzanares, se habían llenado de silencios y que hicieron pensar en una corrida de final entre lamentos.— Gaspar Silveira Malaver
