El palmarés de Lupita Quintal Catzín impresiona.
Si se analiza y revisa detenidamente, no hay en la actualidad un deportista yucateco con logros tan sobresalientes como “La Capitana” de la selección mexicana de karate.
La yucateca irá a sus terceros Juegos Centroamericanos y del Caribe en una etapa en la que, con renovados bríos, ha tomado un impulso que la catapultó a lo más alto, cuando, entre lesiones y actividades profesionales, hicieron pensar que su vida en el tatami estaba liquidada.
“Voy a San Salvador en mi mejor momento deportivo, personal y profesional”, dice la laureada karateca, medallista de oro en Centroamericanos, Panamericanos y Serie Mundial. En una palabra: ¡Impresionante!
Ha sido monarca de la justa en que ahora competirá, pues fue oro en Veracruz 2014, y subcampeona en Barranquilla 2018. En ambas, la categoría de más de 68 kilos, división en que ha conseguido sus logros más importantes.
Pero “La Capi” y su entorno cercano decidieron modificar su propuesta y van a una categoría menor para San Salvador, algo que puede tener repercusiones en su accionar.
“Ahora lo nuevo es competir en una categoría más ligera, en menos de 68 kilos. En las dos ediciones pasadas fue en más de 68. Pero estamos conscientes y el objetivo es ir por esa medalla de oro en esta nueva división, he bajado algunos kilos, sin embargo, la preparación va enfocada al ritmo de combate, que será precisamente el diferenciador entre una categoría y otra”, comenta la campeona, en una sesión especial de entrenamientos en su dojo Zeiza, en Ciudad Caucel, donde a ofrece a niños y jóvenes los conocimientos aprendidos durante dos décadas dedicadas a las artes marciales.
Lupita se ha convertido, por tanto, en un referente para el deporte mexicano, no solo para su disciplina. “La Capi” es reconocida por su talento en el combate, lo mismo que por sus aportaciones como ponente, entrenadora, y ahora funcionaria (en Alto Rendimiento en el IDEY).
“El compromiso lo asumo (de ser referente), siempre he tratado de dar lo mejor de mí en cada competencia, desde que me inicié en la selección nacional. Sigo sintiendo la misma emoción de ganar ahora, que esa niña que debutó en 2010 en competencias. Hoy me toca a lo mejor ser la punta de lanza del equipo, en el que, a pesar de ser los compañeros más jóvenes, vienen más fuertes, más llenos de energía, y eso se contagia”.
Por ello, insiste en que la responsabilidad es incluso mayor que en las otras ediciones. “Tengo un reto más grande: conquistar esa medalla de oro en otra categoría. La región de Centroamérica se ha reforzado, ha crecido, pero también el trabajo de uno mismo lo ha hecho. Y con madurez, con el paso de los años, vas identificando fortalezas y debilidades. Esta combinación me emociona mucho, y el poder participar en El Salvador, que muy posiblemente sean mis últimos Juegos, porque tengo otros objetivos, me hacen llegar muy emocionada”.
Por donde se le mire, siguiendo el perfil, los logros, y las responsabilidades, se puede pensar que llega la mejor versión de Lupita Quintal Catzín.
“Yo creo lo mismo que usted dice”, señala al reportero. “Y eso es lo que más me apasiona. El saber que viene un gran año, con los Centroamericanos y otros eventos programados para 2023. Tenemos otras pruebas, y luego los Juegos Panamericanos”.
Varias veces toca el punto de la madurez. “El año pasado fue muy bueno, me motivó, vino a darme un segundo aire, que con el tiempo se recibe con muchas ganas. Esta parte de la madurez me hace percibir las cosas de manera diferente, sin presiones, y todo se disfruta más”.
Profesionista y funcionaria, el deporte ha permitido una escalada gigantesca a la campeona, Premio Estatal del Deporte y Mérito Deportivo Yucateco en 2019.
“Tengo mucho que agradecer al deporte, muchísimo que agradecer al karate, porque los valores del karate me han forjado disciplina, que aplico en todos los aspectos de mi vida. La voluntad, el compromiso… Obviamente, voltear a ver y pensar en esa niña de los inicios me trae muchas emociones porque veo el lugar en que estoy ahora. Y es cuando agradezco que esa niña se haya sacrificado en su momento. La persona que soy hoy, se lo agradece. Hoy puedo ser esa persona que puede ayudar, desde mi posición, a muchos niños y niñas que están construyendo sus propios sueños”.
Los sueños de Lupita Quintal Catzín han sido alcanzados casi en su totalidad. Quizá falte el pase a Juegos Olímpicos, pero, así como ha agradecido una y mil veces más todas las oportunidades, habla, sin creerse más de la cuenta, que “di todo lo que estuvo a mi alcance para clasificar a Tokio. Me deja satisfecha, no contenta. Porque, cuando menos, pude intentar ir”.
El reportero le recuerda, entre sinsabores y emociones, cuando se encaminaba a las medallas de los Panamericanos de 2015 en Toronto, y una lesión de rodilla le dejó, no solamente sin presea, sino hasta casi sin caminar buen tiempo.
“¡Eso..! Y después regresamos para seguir. Creo que todo el equipo que ha estado a mí alrededor ha hecho un gran trabajo para que eso pueda suceder. Si me voy del karate, me puedo ir tranquila, contenta porque me he entregado totalmente. Y, como digo, el deporte me ha dado todo, y le he dado todo. Vivo agradecida con el karate y con la vida misma”.— Gaspar Silveira Malaver
