Leandro Sauri May comenzó su andar en la esgrima como una distracción. Hoy, pasada más de una década, la disciplina que practica se ha convertido es un estilo de vida que, además de lo deportivo, le ha permitido alcanzar otras cotas como estudiante universitario y como formador de personas a través de diversas misiones.
Camino a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador, cree que una medalla puede darle mucho en su trayectoria deportiva, pero también aumentará la fuerza de los cimientos de su vida personal.
“Cuando comencé, yo vi a muchos jóvenes que se sacrificaban, entrenaban fuerte, dejaban de lado muchas cosas. Y así fui tomando valores en el deporte. Hoy, creo que puedo aportar a la sociedad por todo lo que me ha dado”, comenta Leandro, estudiante con beca gracias a la excelencia deportiva.
Ha sido el desempeño deportivo el que, nos han narrado los atletas entrevistados en los previos a su incursión en los Juegos Centroamericanos, lo que ha dado un giro importante en sus vidas. Y eso tiene una razón sencilla: obtienen espacios en universidades gracias a su desarrollo como deportistas, pero en todo momento tienen que acreditar materias como cualquier estudiante, lo que, muchas veces hace que, durante las concentraciones, tengan que estar en paralelo pendiente de lo que ocurra con sus estudios universitarios. Es parte de un todo.
Así, las jornadas se convierten en más complicadas. Estudios en la mañana o en cualquier momento, y largas sesiones de entrenamiento, en especial cuando se trata de competencias como la que se aproxima para Leandro ahora en San Salvador.
Y tiene padre y madre lo que pretende.
“Estamos en el proceso de Juegos Olímpicos otra vez. Es el sueño de todo deportista, mi sueño, claro. Acabo de ir a Argentina, a Colombia, a buscar más puntos para poder participar en el Preolímpico y pensar en llegar a los Juegos de París”, se sincera en una pausa para rehidratarse.
Se lee y escucha fácil lo de competir y aspirar a las grandes citas, pero, de acuerdo con Leandro, “hay muchas cosas que no se ve de lo que hacen los deportistas”.
Se refiere, además de lo relacionado con su disciplina deportista, a los sacrificios adicionales a los del canal de la esgrima, como por ejemplo, dejar de lado las actividades familiares y sociales. “El deporte te da muchas cosas, muchísimas, a veces más de lo que podría uno imaginar, pero por ello mismo, te tienes que entregar al máximo. Nada que sea a medias, porque si no, serás un competidor de media tabla. Y no, no buscamos eso”, admite durante una sesión en el Multigimnasio del Complejo Deportivo Kukulcán.
También, señala, es preciso pensar en dejar huella, con un legado en el deporte y la vida. Así como él siguió de cerca a otros esgrimistas, considera que detrás suyo viene una generación importante de deportistas que están pegando fuerte.
“Aquí en este gimnasio están cuatro, cinco, o más, que seguramente pronto estarán ocupando lugares de arriba. Pero, ¿sabes qué es lo que más me llena? Verlos hacer la lucha, que vienen con todas las ganas a trabajar, de crecer, trascender. Hay chicos en proceso de Juegos Nacionales o eventos estudiantiles, otros que pelean por Universíada (en el momento de la entrevista, eran los previos para esas justas). Y todo lo que puedan cosechar, a la larga les va a dar muchos beneficios”.
Leandro, como se dijo al principio, comenzó de la nada, y ha escalado montañas altísimas gracias a la esgrima. “Como disciplina, la esgrima exige muchísima concentración. Y como deportista, uno sabe que para ganar, tiene que llegar bien preparado, física y mentalmente. Te tienes que exigir al máximo también”.
Recordamos con el esgrimista algunas veces su labor como parte de los equipos multidisciplinarios de las universidades que apoyaban eventos como la Liga de la Inclusión de Básquetbol, en la que apoyaba a los niños y niñas con capacidades diferentes desde muy temprana hora los sábados. “Esa es una de las mejores medallas que uno pueda colgarse. Es una gratitud a la vida y al deporte”.
Sin duda, el deporte da, pero hay quienes deciden retribuir, con una medalla ganada en competencia o con aportaciones de valor humano, como Leandro Sauri May. Al final, todo cuenta. Una medalla de oro, o de cualquier metal, le dará un valor grande a su carrera. Pero un mensaje, una actitud en pro de algo o de alguien, aumentará la onza del ser humano.— Gaspar Silveira

