Hay una larga lista de peloteros mexicanos que no alcanzaron las Grandes Ligas, según los apartados del libro publicado por “La Afición”, por diversos motivos, entre los cuales sobresalen las reglas y disciplinas que impone el camino de llegar al béisbol de la Gran Carpa.
En el renglón de pitcheo hace mención de Alberto Romo Chávez, en 1935-36; “Cochihuila” Valenzuela, en 1938, al que muchos yucatecos tuvimos la fortuna de ver en nuestra siempre recordada liga Peninsular en el Estadio “Salvador Alvarado”; Daniel “La Coyota” Ríos y Manuel “Ciclón” Echeverría, en 1939; Alfonso “Tuza” Ramírez en 1942; Panchillo Ramírez, en 1950 y quien después de 17 años en la Liga Mexicana logró 184 victorias, muchas de ellas sobre Yucatán, en partidos en que los aficionados locales reconocían su valía.
Arano, caso especial
Igual, Ramón Arano, un grande entre los grandes, con récords en la Mexicana, donde inicia su carrera en 1959 con los Petroleros de Poza Rica, pasa al Águila de Veracruz, donde resulta en 1962 campeón pítcher con 2.60 en carreras limpias y 17-6 en ganados y perdidos. Reconocemos y valoramos su historia con los Diablos Rojos del México, bajo el mando de Tomás Herrera, que empezó en 1963 con marca de 13-4; en 1971 pasa a los Saraperos de Saltillo y en 1972 a los Cafeteros de Córdoba, donde tuvo grandes campañas y con los cuales logró rebasar a Ramón Bragaña con sus 211 triunfos de porvida.
Para 1981 los Mansur compran la franquicia de los Diablos y se trajeron a Arano, quien volvió a vestir de rojo. Ganó 14 juegos con solo cinco reveses y nuevamente estuvo en un equipo campeón. En 1983 pasó a los Azules de Coatzacoalcos y en 1985 vistió la franela de los Ganaderos de Tabasco. Su campaña de despedida fue en 1986 con el Águila de Veracruz.
Será motivo de otro artículo aquí en el Diario recordar a otro serpentinero que cimbraba las gradas del Kukulcán, como lo fue Jesús “Chito” Ríos.
El béisbol tiene historia. Mérida, julio de 2023
