Literal, está visto que si tiene usted una idea, trate de llevarla a efecto. Al menos, intentarlo puede dejar satisfacciones grandes.

Cuatro yucatecos, de formaciones distintas, encontraron en el nado en aguas abiertas parte de un estilo de vida que los tiene alistando maletas y corazón para un desafío enorme: cruzar el Estrecho del Bósforo, que une a Turquía con su parte de Asia y su parte de Europa.

Y parecía complicado, pero solamente pasó que decidieron tomar la idea y el 20 de agosto, si todo sale como está previsto, tomarán las aguas de Estambul, en Europa, para irse hacia la Estambul de Asia, un recorrido de 6.5 kilómetros que será un parteaguas, pues será como el bautizo de los que serían los herederos de las glorias de Carlos Franco Cantón.

Para santo y seña, Franco Cantón se convirtió en el primer yucateco en surcar las aguas internacionales más famosas en las travesías en aguas abiertas. Cruzó a nado el Canal de la Mancha, luego rodeó la Isla de Manhattan y, para completar la triple corona, nadó de Isla Catalina a tierra firme en California.

En su Acuática Antares entrenan los cuatro yucatecos que irán a Turquía. Son las hermanas Adriana y Alejandra Patrón Hernández, Mario Humberto Ruz Osorio y Elio Gijón Baeza, un viejo conocido de los deportes, pues era un practicante de pruebas de velocidad en el atletismo.

Pero bien define Elio lo que está viviendo actualmente: “Te enamoras de esto. Y no lo quieres dejar. Cuando probé nadar aguas abiertas lo pensé. Ahora lo digo”.

Mario Humberto, arquitecto especializado en diseño de interiores, se aficionó a la natación ya entrado en años. Y pronto tuvo ese famoso gusanillo que te hace pensar en que hay desafíos que intentar. Ahora, celebrando sus 50 años de vida, es que ha decidido probar para cruzar el estrecho del Bósforo.

“Nadé en alberca, y cuando me dijeron: vamos a aguas abiertas, pensé que era una locura. Pero fui, quise renunciar, y me quedé. Ahora, ¡Bósforo, voy por ti!”, comenta Mario, durante una charla con el Diario, junto con sus otros compañeros de travesía, en una de sus rutinas, que incluyen ejercicios propios de nadadores, además de estar surcando la alberca una y otra vez.

Las hermanas Patrón Hernández son nadadoras desde niñas. Alejandra expresa que comenzó en pruebas en alberca, pero nada como ir en aguas abiertas. “Ese desconocimiento de lo que te puedes encontrar, hemos nadado en Progreso, en aguas tranquilas; Cancún tiene arrecifes, y sus dificultades. Esta prueba del Bósforo es un mar desconocido, a veces te pones a pensar en la profundidad, o qué te vas a encontrar. Pero luego ves que estás arriba, y lo que suceda”.

Alejandra quiere seguir nadando, no propiamente en aguas abiertas, pero sí para competir en alberca. “No pienso en chapotear en el agua, quiero competir”.

Adriana es nadadora desde los 7 años de edad. Igual probó ballet, gimnasia, pero con la natación supo que era distinto y era lo suyo. “Lo otro no era para mí”.

Y luego de sus primeras competencias, llegó la hora de experimentar en aguas abiertas. A los 16 años cruzó los 10 kilómetros que hacia Cozumel. “Y ahora toca pensar en los grandes retos. Esta prueba del Bósforo será muy especial, un desafío grande, pero vamos a intentarlo, y tenemos fe en que lo vamos a lograr”.

Carlos Franco así comenzó, y luego llegó la hora de probar las rutas que le llevaron a conquistar la Triple Corona. Recientemente cruzó el Estrecho de Gibraltar, y está en preparación para nadar en la Antártica.

Eso, dicen sus pupilos, es motivante: ver que es posible lograrlo.

Cuando lleguen a Turquía, comenzarán a vivir otra experiencia, que quizá les dejé satisfacciones y enseñanzas. Ya estar nadando en aguas abiertas, al otro lado del mundo, es una ganancia enorme.— Gaspar Silveira Malaver

 

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