Con el sudor cayéndole en el rostro, el shihán Hiroyoshi Okazaki expresó: ‘Una gran clase”.

En el tatami del Dojo Central del Sureste, en Montecristo, con una muy nutrida asistencia, el jefe de entrenadores de la International Shotokan Karate Federation impartió una clase magistral especial, tras la que entregó a dos de los principales mentores del recinto meridano, sus constancias por haber alcanzado el grado de cinta negra séptimo dan.

“Nunca dejen de trabajar para alcanzar metas, para ser mejores personas”, luego de entregar los pergaminos con leyendas en japonés a los senseis Pedro Torre López y Fernando Quijano Pereira, quienes en meses pasados presentaron y aprobaron sus exámenes de grado durante el Master Camp de la ISKF en Filadelfia, Pensilvania.

Ha sido esa la esencia del karate shotokán que, desde su apertura, se ha buscado en el Dojo Central del Sureste, como lo reconoció durante su cátedra el shihán Okazaki la mañana de este viernes, en una clase veraniega que llenó prácticamente la arena del Dojo, con avanzados exponentes de este milenario arre marcial y también niños y jóvenes que van abriéndose paso en la disciplina.

Desde ejercicios básicos hasta katas avanzadas, el experto trató de exponer y repasar los movimientos. El calor era intenso por el clima, pero también se tornó intenso por la pasión puesta por el máster y los karatecas yucatecos, con algunos llegados de fuera.

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Por más de una hora, repasaba las ponencias, con colaboración de varios de los asistentes, y luego insistía en repetir para no dejar duda de la intención de sus palabras.

Una ovación fuerte se dejó escuchar cuando, tras la reverencia ante las imágenes de los precursores del karate shotokán en lo alto del recinto, puso fin a la clase, en un verano que será especial para esta disciplina.