México mostró su mejor versión en bastante tiempo ante una poderosa selección de Alemania, con quien empató 2-2 en el segundo partido de esta provechosa fecha FIFA.
Con una gran actuación de Uriel Antuna —aunque en general todo el equipo se mostró a la altura— la selección mexicana sacó rédito de un amistoso que parecía una trampa, porque Alemania venía de vencer con autoridad a los Estados Unidos y con Julian Nagelsman intentando comenzar con el pie derecho su proceso.
Las cosas como son: mil veces empatar —o perder— contra una potencia que los muchos juegos ante Sudamericanos que no sean Brasil, Argentina o Uruguay y selecciones de Concacaf.
Y el Tri demostró que, paso a paso, puede mejorar.
Se fue abajo con un gol de Antonio Rudiger. Las mismas falencias de siempre: un balón parado, una desatención en la marca —Luis Romo no siguió al central del Real Madrid— y el Tricolor de Jaime Lozano ya perdía al minuto 25, después de un arranque en el que no se le vio menos que los europeos.
Antuna podrá ser criticado hasta el hastío por sus centros descompuestos, pero no hay jugador mexicano que produzca más que él.
Al minuto 37 recibió un buen pase de Hirving Lozano y definió ante la endeble marca de Rudiger, anotándole a Marc André ter Stegen. El del Cruz Azul ante los del Madrid y el Barcelona, poca cosa.
A veces los empates son circunstanciales, pero el de anoche no, aunque los números hablen de ello. La posesión de pelota fue teutona (69% por 31% de México), pero las aproximaciones llegaban de verde.
Eso sí, cuando Alemania atacaba se veía peligroso. Jamal Musiala y Leroy Sane fueron un constante peligro ante la cabaña de Guillermo Ochoa, lo contrario a un desaparecido Thomas Muller. Puro nombre propio, tachando las proyecciones que esperaban ver a una Alemania “B” ante el Tricolor.
En el segundo tiempo, los pájaros le tiraron a las escopetas, con Erick Sánchez ganándole con la cabeza a Niklas Sule para el segundo del Tricolor. Al menos anoche su 1.67 superó al 1.95 del central del Dortmund, tras centro de Antuna.
Pero los alemanes tienen pegada y poco después encontraron el empate luego de un desborde de Sane que encontró a Florian Wirtz. Ochoa sacó la pelota (aunque parecía ya adentro), pero en el contrarremate el recién ingresado Niclas Fullkrug puso el 2-2 final.
Ahora, México tiene que volver a la realidad. La próxima fecha FIFA no encontrará a potencias africanas y europeas (aunque Estados Unidos aplastó anoche a Ghana), pues toca turno a la Liga de Naciones de Concacaf.
Honduras el 16 de noviembre en San Pedro Sula y después el 20 de noviembre en el Estadio Azteca de Ciudad de México será el próximo compromiso del Tri.
Es, además, la manera para clasificar a la Copa América del siguiente año. Mucho en juego para Lozano, quien tendrá poco menos de un mes para aprender de pruebas como las de estos días.
Así será de aquí a 2026. Sin juegos eliminatorios, la dirigencia tiene que mover bien sus fichas, sinodales complicados y obligaciones como las de Concacaf.
El camino debe ser este para México.— MIGUEL A. CALDERÓN LÓPEZ
