Sebastián Figueroa Gasque lleva en la sangre la adrenalina de los autos. Y después de lo vivido en la Copa Panamericana vivirá más enamorado de su pasión.
El empresario y piloto puso en alto a Yucatán, al lograr, junto con su copiloto Jesús Ascencio, el tercer sitio en la competencia de autos clásicos más antigua de México, la Carrera Panamericana “The Ultimate Road Race 2023”, que este año se realiza a través de ocho estados de la República, desde el 13 al 19 del presente mes.
En la etapa 2, con trayecto de Oaxaca a Ciudad de México, una de las más duras y demandantes del rally, la dupla Figueroa-Ascencio logró meterse al podio, al terminar, tras una revisión de protestas, como terceros en la categoría Histórica A. Los jueces corrigieron y ya enviaron por correspondencia el trofeo correspondiente.
“Como yucateco, es un orgullo estar entre los mejores tres de la categoría Histórica A en esta primera vez que participamos en la Copa Panamericana”, destacó Figueroa Gasque, CEO de Fullgas Energy Operator, grupo dedicado al sector energético y de combustibles, pero también parte de una familia que, desde 108 años, se dedica a trabajar en mecánica automotriz, desde su bisabuelo hasta su padre.
La etapa 2, el domingo, consistió en un trayecto de 3,200 kilómetros a bordo de un Volkswagen Sedan 1970 arreglado para la modalidad rally. Sebastián manejó más de 15 horas, con paradas solamente para necesidades fisiológicas “porque, por tensiones propias de la carrera, ni comíamos durante ese trayecto, pero vaya que deja satisfacciones ver a la gente apoyando en cada población que pasábamos”.
Sebastián da crédito al trabajo hecho por el copiloto nacido en Guadalajara, “porque estar sentado dirigiendo, siguiendo estrategias, es una tarea titánica. Sin un copiloto como Jesús, difícilmente podrás lograr un podio, ni siquiera terminar una carrera de estas condiciones”. La salida la tomaron 62 automóviles, pero solo la terminaron 39.
“Eso habla de las dificultades que se vivieron”, expresan tanto Sebastián como Jesús, en una charla telefónica con el Diario.
Y es que puede verse como algo tan sencillo: manejar, estar sentado, uno al volante, otro en el asiento lateral. Pero si se toman en cuenta lo detallado desde el auto 254, toma relieve importante la preparación.
“Más allá de manejar, debes tener conocimiento de autos, mecánica, mucha experiencia, clima, y capacidad para manejar las presiones. Estar sentado 15, 16 horas, imagínense con qué desgaste físico y mental terminas”, relató Sebastián, de 37 años. Y Jesús, de 39, lo respalda con la explicación de la modificación del “Vochito” y señalando que “tuvimos que ir en tramos de alta velocidad, curvas peligrosísimas, cerros, subidas. Es un desgaste mental impresionante”.
No olvidarán nunca, sin duda, la llegada a la meta, en Bellas Artes, pasando por la Alameda Central. “Es algo que tendremos grabado para siempre”, dijo el piloto yucateco, contento de que hayan superado a experimentados pilotos de Brasil, Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Estados Unidos, Alemania, en la que consideraron una de las tres grandes pruebas del automovilismo en México, junto con el Gran Premio de Fórmula Uno y el Rally Baja Mil de off road en Baja California.
“La Carrera Panamericana es una competencia muy especial, con 60 años realizándose. Tiene una larga y brillante historia, monumentos, y el estar en un tercer sitio en una de sus rutas, me hace sentirme muy orgulloso”, dijo Sebastián, que antes se preparó en el Sport Driving School de la Porsche en Hockenheim, Alemania, posteriormente viajó a Houston, Texas, y asistió a la escuela de Rally de TRS en Tequisquiapan, para poder adaptarse a la carrera de rally en carretera.— Gaspar Silveira
