Los Rangers de Texas celebran en la ceremonia de entrega de trofeos ayer en Phoenix, luego de ganar la primera Serie Mundial de una historia que comenzó a escribirse en 1961
Los Rangers de Texas celebran en la ceremonia de entrega de trofeos ayer en Phoenix, luego de ganar la primera Serie Mundial de una historia que comenzó a escribirse en 1961

El gran día siempre llegará para quien lo trabaja.

Los Rangers de Texas, equipo que nació al otro lado de la Unión Americana y se tardó 61 años en alcanzar la gloria, levantó el trofeo de la Serie Mundial por primera vez en su historia, con una victoria 5-0 sobre los Diamondbacks de Arizona.

No sorprendió el triunfo de la novena texana como sí lo hizo el impresionante desplome de las serpientes, que llegaron a casa con una imagen de equipo atrevido, deseoso de volver al trono. Arizona dejó ir muchas oportunidades en toda la serie, especialmente en los tres partidos jugados en el Chase Field de Phoenix.

Una fue que ayer contaron con una de las grandes joyas de pitcheo del Clásico de Otoño, pues Zac Gallen lanzó seis entradas sin hit ni Carrera. Y otra, que en los primeros episodios se cansaron de dejar corredores en base.

Y a Gallen le rompieron el encanto abriendo la séptima. Primero el sin hit y luego la blanqueada, cuando Mitch Garver produjo la de la quiniela con sencillo. Fue el principio del fin de las aspiraciones de los Diamondbacks y la señal que los Rangers necesitaban para llegar a la cima.

Marcus Semien disparó jonrón en el noveno y los Rangers cerraron la postemporada con un record increíble de 11-0 como visitantes, algo sin precedente. Tres de esas victorias fueron en esta Serie Mundial en el desierto.

El primer hit ranger salió del bate de Corey Seager, el nuevo ídolo de la postemporada y a la postre Jugador Más Valioso del Clásico.

Sin apoyo ofensivo

Y mientras tanto, Nathan Eovaldi se las ingenió para hacer que no explote el barril de pólvora en el que estuvo sentado durante toda su labor. Sereno, mostró la tenacidad que los pitchers requieren en los grandes juegos, como el de ayer.

El éxito del béisbol se basa, dicen, en el pitcheo. Pero a veces no se puede ganar ni con una joya como la de Gallen si no hay bateo.

Texas puso fin a la sequía de títulos más larga de las Grandes Ligas entre equipos sin títulos. Ahora, toca mantener este éxito para los años que vienen. Los Rangers nacieron originalmente como Senadores de Washington en 1961 y en 1972 se mudaron a Arlington, adoptando el nombre que hoy está en lo más alto de este deporte. Con temple, un puñado de jugadores ansiosos de gloria, un Seager multimillonario que ya tiene dos anillos de Serie Mundial y un piloto que, con el de este 2023, ya puede presumir de cuatro campeonatos del Clásico de Otoño en cinco intentos. El día grande siempre llega, no hay duda.— Gaspar Silveira

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán