Cuando llegó a la Prepa Dos y dijo que era el maestro de karate enviado por el sensei titular, le dijeron: “Pero si eres un niño”.
Pasaron cuarenta años, que pueden verse como largos. No para José Ernesto Gil Argáez, quien ve el final de su trayectoria como mentor de una de las principales preparatorias del sureste mexicano como el cierre de un ciclo laboral, pero para él sigue el arte marcial, que ha sido un estilo de vida que le permitió alcanzar muchas metas en su vida personal y profesional.
“Me voy contento. Hemos cumplido con un ciclo, en el que entregamos todo, con esfuerzo, y muchas satisfacciones se reciben cuando te enteras que tus alumnos alcanzaron sus objetivos y que el karate, como una disciplina, les ayudó a dar esos pasos”, comenta Gil Argáez, quien practica karate desde 1977 y llegó a la Prepa Dos antes de cumplir los 18 años. “Entrenaba con mi maestro José Fernández Moral y él me dio la oportunidad de llegar aquí. Llegué, recuerdo que andaba en bicicleta en ese entonces, y me dijeron al entrar: ¿tú eres el maestro? Si eres un niño”.
Ciertamente, era bajo de estatura en ese 1983 y tal vez demasiado joven, “pero muchas veces aprendes sobre la marcha y en el karate, cuando adquieres la disciplina y tomas la formación, vas asimilando poco a poco”.
Así fue con él hasta consolidarse, quedarse con la plaza universitaria, de la que hoy, 15 de diciembre, cumple con el último día de labores en esa institución de la Uady. En días pasados, a manera de despedida, ofreció una clase con varios de los alumnos que, a pesar de la época de descanso de fin de año, no dejan de entrenar pensando en las competencias que vienen para 2024.
José Ernesto Gil Argáez, ya liberado de su labor preparatoriana, espera dedicar tiempo ahora a algo que, por sus compromisos profesionales, ha dejado de hacer: entrenar y seguir perfeccionando su karate.
Karate por siempre
Cinta negra quinto dan, Gil Argáez medita en estos días si presentará para sexto dan en el Seminario Internacional de Karate Shotokan de marzo próximo en Mérida. “En el karate nunca dejas de aprender y siempre que puedas mejorar algo de tu vida, debes tratar de hacerlo. Con los alumnos hablamos de eso: hacer todo disciplinado, seguir las reglas, dedicarse con humildad a las cosas que haces. Luego, de todo eso vas a sacar mucho para cuando te toque ir creciendo. Eso quiero hacer ahora que me jubilo: dedicarme a entrenar, a perfeccionar mi karate”.
Agradeció a quienes le dieron la oportunidad de abrirse paso, como su recordado mentor Fernández Moral, de quien dijo “le debo mucho, especialmente por estar hoy aquí; a muchos karatecas que son amigos y a los directores que ha tenido la Prepa Dos”. En la clase estuvieron presentes la directora Eugenia Novelo Covián y Dony Romero Hernández, coordinadora de actividades deportivas.
Cuando finalizó la clase y se retiró del domo de la cancha de baloncesto, entre la reverencia del karate y las emociones por la despedida, sus alumnos, directivos del plantel y compañeros de otras actividades deportivas presentes, le brindaron una fuerte ovación. “Esto siempre lo recordaré. Ha merecido la pena cada uno de los días que impartí clase, ayudar a jóvenes a alcanzar metas, en karate y en la vida”.— Gaspar Silveira Malaver
