Amigos aficionados…
Convoca para hoy la Peña Taurina Tinto y Oro una tertulia que tendrá como eje central el segundo tercio, la a veces mal criticada suerte de varas, pero que es uno de los conceptos fundamentales de la fiesta de los toros.
Nada tan importante en estos tiempos como tratar de aportar algo para el conocimiento de los entresijos de la tauromaquia, intentar llevar algo para nutrir los conocimientos de quienes van a una tarde de toros.
Máxime, que en esta ocasión, esta charla-coloquio llega en días previos a la realización de la corrida de aniversario de la Plaza Mérida, donde se lidiará un encierro con encaste español, de esos que en el argot taurino llaman “duro”. Ayer salieron a la luz las fotos de los toros de la ganadería de Barralva que serán lidiados en la jornada del cumpleaños 95 del coso de Reforma, el domingo 28 de enero. Y pues, si los toros llegan como se dejaron ver antes de ser encajonados para viajar a Mérida, los picadores tendrán mucho para trabajar en esa festividad. Lo primero que esperamos como aficionados es que podamos ver la suerte de varas como marcan los cánones, al menos con dos puyazos como marca el reglamento, y que no se pasen los toros al siguiente tramo mal picados, o barrenados.
Fuerza yucateca
Claro, al hablar del segundo tercio tenemos que hacer referencias del nacimiento de la primera agrupación de varilargueros, pues allá tiene mucho que ver la aportación yucateca: el primero en esa faceta en la aún vigente Unión Nacional de Picadores y Banderilleros de la República Mexiana fue un yucateco, Saturnino Bolio “Barana”, junto con el banderillero Román Acosta “El Chato”. Pocos creían en lo que ellos intentaban crear, que existiera una agrupación fuerte, que velara por los intereses de los subalternos. Vigente desde 1932, tuvo sus inicios precisamente en Mérida, cuando intentaron hacer que los toreros de plata se vistieran para torear, pero era para actuar en una película. Estaban a las órdenes del matador David Licega y primero, cuenta Adiel Armando Bolio, le pidieron a Guzmán que se vistiera, pero como no había remuneración para ellos, no aceptó. Y fueron a buscar a Bolio, con la misma consigna, y también rechazó hacerlo, pues el que iba a ganar era el promotor y el torero, no los ayudas. Y pues cabe decir que, en el relato de Adiel Armando (hijo de otro yucateco, Adiel Bolio, fallecido), cuenta que “Barana” fue fundamental para ayudar a un grupo de cocheros a formar la entonces vital Unión de Cocheros de Mérida.
Y volviendo al tema central, la suerte de varas. Recordando a las grandes figuras de este tercio, en México. Los Meléndez, el famoso Efrén Acosta que picó miuras y victorinos en la épica temporada de “El Zotoluco” en España, los hermanos Morales, que hicieron toda una dinastía. Más cerca, en casa, Juan Miranda “Mirandita”, el amigo Alejandro Sosa “El Tardao”, uniéndose hace poco Martín Vázquez (que hablará hoy en el coloquio), y dio gusto que hace poco presentó su examen el joven Eduardo Chan, de solo 22 años y originario de Hecelchakán. Lo hizo en un festejo de la pasada Feria de Pocboc, para las filas de la nueva Asociación Nacional de Picadores y Banderilleros, ente que pretende igual valer por sus agremiados.
En España y Francia, la legión de piqueros es larga. No hace mucho se pudo conocer a muchos gracias a las retransmisiones de las corridas. Uno de los más vistos, por su destreza y enjundia, fue Tito Sandoval, de quien incluso se pidieron incluso vueltas al ruedo en la Plaza de Las Ventas de Madrid.
Así que de “Barana” a Eduardo Chan, hay un largo trecho en esto de picar toros, suerte del que lamentablemente muchos no conocen su real valía. Desde el caballo, armado como un caballero en guerra de los antigüedad, lancean con la vara y puya para conocer las virtudes y defectos que pueda tener el toro, para medir la bravura del animal. Tan bella como necesaria.
Antaño, cuando no se usaba el peto (entró en funciones la protección cerca de 1930), además del arte de ejecutarla, era una proeza porque, entonces, se tenía que frenar al toro con la vara. Lamentablemente, la suerte muchas veces ha sido mal empleada. Pero verla en todo su esplendor es un disfrute. A veces son los detalles que más quedan para el recuerdo. Así que hablar de ello será interesante.— Gaspar Silveira



