Una investigación en marcha sobre el jefe del equipo campeón de la Fórmula Uno ha eclipsado el inicio de la nueva temporada esta semana con el Gran Premio de Bahréin.
Han transcurrido tres semanas desde que se confirmó que Christian Horner, el jefe de Red Bull, era investigado por supuesta conducta indebida hacia una empleada del equipo. No se ha indicado cuándo se tomará una decisión sobre su futuro.
La casa matriz de Red Bull afronta reclamos por parte de varios de los actores de la F1, como el jefe de Mercedes Toto Wolff y su contraparte de McLaren Zak Brown para que la investigación —en manos de un abogado externo— sea transparente.
En una carta al equipo austriaco, el director ejecutivo de Ford Motor Jim Farley insistió en una resolución y señaló que en Ford “estamos frustrados por la carencia de completa transparencia en torno a este asunto”. Ford suministrará los motores a Red Bull a partir de 2026.
El fabricante de bebidas energizantes dijo el 5 de febrero que abrió una investigación a Horner, pero no dio detalles. Horner niega que haya cometido algo malo y no ha sido suspendido de sus funciones. Ha seguido como el rostro del equipo de F1, diciendo que “todo es normal”. Horner ha sido el líder de Red Bull desde su debut en la F1 en 2005.— AP
