Julián Quiñones celebra en el banderín de tiro de esquina después de enmudecer al Estadio Akron al conseguir el primer gol del América
Julián Quiñones celebra en el banderín de tiro de esquina después de enmudecer al Estadio Akron al conseguir el primer gol del América

Bastaron 15 minutos para que Fernando Gago se diera cuenta que salir a aguantar el 0-0 ante un equipo con las variantes que tiene el América era mala idea.

Con anotaciones de Julián Quiñones (15’), Diego Valdés (70’) y del yucateco Henry Martín (93’), las Águilas vencieron anoche 3-0 a las Chivas, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa de Campeones de la Concacaf.

Gago prescindió de Cade Cowell para intentar tener más hombres en el área (una línea de tres con Eduardo Torres) y en el pecado llevó la penitencia.

Torres trabó a Quiñones en el área para el pénalti con el que el mismo colombiano naturalizado mexicano abrió el marcador en un Estadio Akron que tuvo bastante afición americanista, como suele pasar en Guadalajara.

El Guadalajara, más con orden e intensidad, emparejó en la parte final de la primera parte, pero no puso en aprietos —más que en un disparo que sacó de buena forma Luis Ángel Malagón— al marco del cuadro azulcrema.

“Lalo” Torres volvió a fallar, ahora haciéndose expulsar con una falta de nuevo contra Quiñones, para poner en predicamentos a su equipo. Y el América, como tiburón con la sangre, remató al Rebaño Sagrado.

Primero fue una jugada que el chileno Valdés definió. Un contragolpe espectacular que terminó con un disparo de derecha para el segundo ante unas Chivas que, jugando con 10, no encontraban la forma de incomodar a la defensiva del América.

Javier Hernández ingresó junto al “Oso” González para tratar de hacer algo, como náufrago, al frente. Pero ni él ni Cowell —Gago sacó de forma sorpresiva al “Piojo” Alvarado— pudieron hacer algo en ofensiva.

Ya con tiempo cumplido, Santiago Naveda sacó un derechazo espectacular que pegó en el poste y en el rebote, con una reacción de reflejos puros, se encontró con la cabeza de Henry, quien bajó la cortina en Guadalajara.

Ahora la vuelta del próximo miércoles parece de mero trámite. El primero de tres Clásicos fue todo azulcrema.— MIGUEL CALDERÓN LÓPEZ

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