No hay duda de lo que dice Lorenzo Bundy, mánager de los Diablos Rojos: Trevor Bauer debería de estar en Grandes Ligas.
El Cy Young del año 2020 brindó la noche de este viernes un recital y los pingos, un trabuco como siempre en la famosa marabunta roja, aplastaron a unos Leones de Yucatán que, mermados, parecen haber perdido la estamina.
Bauer lanzó para cuatro hits y 13 ponches, en una actuación de esas que merecen ovación, en la victoria 11-1 sobre los Leones. Lo mejor: el Estadio “Víctor Cervera Pacheco” de Kanasín vivió su mejor entrada, de lleno. El box score reportó 5,285 espectadores.
No se vieron los Leones, como la noche previa ante Puebla, o podría decir que se vieron mal. A la ofensiva conectaron cuatro imparables solamente, estuvieron igual de inseguros (o erráticos) a la defensiva.
Y con el rival que había enfrente, pues era más complicado de poder hacer algo. Los Diablos mejoraron su marca a 20-5. Impresionante por donde se le vea, recordaron las época de dominio, cuando llegaban a Yucatán a despedazar a los Leones.
Pero su equipo de este 2024 está embalado. Bauer es una de las razones, y otras, Robinson Canó y el resto del róster. Canó se fue de 3-2 y, como dijo Bundy en una entrevista que presentamos en la página 2, hace lo que sabe, jugar béisbol, con un valor agregado: disfrutar.
El caso de Bauer es especial: además de lanzar como un verdadero Big Leaguer, es un guerrero, pelea cada lanzamiento, celebra. Aquí no estará ganando ni remotamente lo que valdría en MLB (tuvo un contrato de un año por 40 millones). Pero de esos, ha señalado Bundy, alimentan el ego de quienes comparten club con él, o sirve de acicate para los rivales.
Los Diablos ganaron con tres carreras en la segunda entrada ante Yoanner Negrín, quien sufrió su primera derrota de la temporada, y le anotaron otras tres en la quinta, haciendo que la efectividad del “Asere” suba a 3.12 luego de esta salida.
Una de las carreras de los Diablos fue por jonrón de Aristides Aquino, un palo de esos que, dice Bundy sobre sus juegos en el Parque Kukulcán, eran especiales. El jardinero pingo la estrelló en la cresta de la pantalla gigante. Nadie la había mandado tan lejos en Kanasín.
Y el resto, fue el show de Bauer. Cuando se fue al dogaut tras sacar la séptima con su pitcheo 107, muchos le aplaudieron. Quizá nunca se vuelva a ver un talento de esa envergadura en estos lares. Un recital, digno de Grandes Ligas.— Gaspar Silveira
