Se habrán encomendado los Leones a todos los santos porque casi milagrosamente salieron con banderas desplegadas ayer en el Estadio de la Revolución Mexicana de Torreón.
Las fieras casi estropean una tempranera ventaja de siete carreras que lograron desde la segunda entrada. Jhon Romero “dominó” a Didi Gregorius con peligroso batazo que atrapó Norberto Obeso en la franja de advertencia entre el izquierdo y el central y los melenudos derrotaron 7-6 a los Algodoneros del Unión Laguna. Al arrancar la serie, extendieron a tres su cadena de victorias, pero de esta no tan contentos porque, como en varios de sus partidos recientes en casa, el pitcheo hizo agua.
Los Leones llegaron encendidos a la Comarca. Sin que les saquen un aut, ya tenían ventaja de 3-0. Cuando los Algodoneros cerraron la entrada, ya ganaban los melenudos por un 6-0 que se pensó sería cómodo.
Tomo Otosaka bateó sencillo, Norberto Obeso recibió pasaporte y, la primera pitcheada de Braden Webb, José Peraza la puso detrás de la barda del izquierdo.
Webb ponchó a Art Charles, y Luis Juárez siguió con sencillo, pero en lo que parecía el segundo aut, el inicialista Daniel Palka perdió un elevado en zona de faul, cerca de primera, dejando vivo a Yadir Drake, quien terminó gorreando la base. Y tras el segundo tercio, apareció el receptor Webster Rivas con otro palo de cuatro estaciones: 6-0.
La ventaja creció en la segunda a 7-0 y los Leones dejaron de batear ante los relevistas algodoneros. De la tercera a la novena, se fueron con cuatro sencillos, pero igual con tres rodados para doble matanza.
Despertar
Los cañoneros guindas, a su vez, comenzaron a despertar ante César Valdez, a quien le anotaron dos en la cuarta y lo mandaron a las duchas con tres en la sexta, convirtiendo lo que parecía una noche de “relax” para las fieras en un calvario.
En la octava, Laguna se acercó 7-6 y, en peculiar momento, Alex Tovalín lanzaba por los Leones cuando entró a batear su hermano Adrián y lo ponchó para salir a flote entre dramas. La madre de ambos estaba en una butaca, con un jersey confeccionado de forma especial: mitad con los colores y letras de los Algodoneros, y mitad con los de los melenudos, entre ovaciones de muchos de los 7,243 espectadores.
Y en la novena, sobre un barril de pólvora, Romero tuvo corredor en primera y a duras penas sacó los dos siguientes autes para anotarse salvamento. Con su lanzamiento 25, y Gregorius en 3-2 (iba de 4-3), cerró la cortina.— Gaspar Silveira Malaver
